Juzgado. La sede judicial de Fort de l’Eau acogerá los tres juicios previstos para el próximo día 20 - Archivo

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Los magistrados de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma se desplazarán el próximo jueves día 20 a Menorca para celebrar tres juicios: dos por sendos delitos contra la salud pública y uno por abusos sexuales a una menor.

En uno de los juicios la Fiscalía pide tres años de prisión y una multa de 60.000 euros para L. E., por intentar introducir en la Isla 145,7 gramos de heroína con una riqueza del 71 por ciento y un valor en el mercado de 20.669 euros. La acusada fue interceptada en abril de 2009 en el control de aduanas del Aeropuerto de Menorca procedente de Madrid, cuando tras un examen radiológico se observó que en el interior de su organismo portaba dos bultos de heroína. El fiscal también solicita cinco años de prisión y una multa de 60.000 euros cada uno para C.C.F., y F.C.C., a quienes iba destinada la droga interceptada para su posterior venta.

El otro de los juicios sentará en el banquillo a C. D. M., a quien el Ministerio Fiscal acusa como presunta autora de un delito contra la salud pública. La acusada también fue interceptada por un agente de la Guardia Civil en el Aeropuerto de Menorca el 24 de julio de 2009. Durante el registro se encontró oculto en su ropa interior un paquete con cocaína, momento en el que la propia acusada entregó voluntariamente al agente del Instituto Armado otro paquete que portaba oculto en el interior de su organismo.

Uno de los envoltorios contenía 101,090 gramos de cocaína con una pureza del 63 por ciento y un valor de 7.520 euros, mientras que el otro paquete tenía un peso de 109,130 gramos con una riqueza del 6 por ciento y un valor de 773 euros. La Fiscalía pide para la acusada cinco años de prisión una multa de 24.879 euros.

Abusos a la hija de su pareja

El fiscal solicita ocho años de prisión y una multa de 12.000 euros por daños morales a A. S. R., como presunto autor de un delito de abusos sexuales continuados a una menor.

El acusado aprovechaba las ausencias de su pareja sentimental para obligar a la hija de ésta a tocar sus órganos genitales, "dándole además besos en el pecho y tocándole su vagina, llegando incluso en una ocasión a introducir un dedo por dicha vía".

Los encuentros sexuales se producían en el domicilio familiar ubicado en Es Castell y en una vivienda de esta localidad donde el acusado realizaba trabajos de reforma. Los abusos se realizaron en un período comprendido entre las Navidades de 2008 y junio de 2009.