Àlex Rovira durante su intervención en el Teatre Principal - Javier

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Un mensaje de inconformismo, de valentía, de cambio de actitud ante la adversidad, envolvió ayer a las 700 personas que llenaron de nuevo el Teatre Principal con motivo de la segunda conferencia del Foro Menorca, organizado por Editorial Menorca en colaboración con la Conselleria de Bienestar Social y Juventud, y varios patrocinadores.

Àlex Rovira, exitoso autor y conferenciante sobre psicología del liderazgo, atrajo a un público diverso, en el que no faltaron destacadas autoridades. Hábil en el uso de las palabras, que reitera, desmenuza, transforma y disecciona, Rovira se metió en el bolsillo a los asistentes con un discurso envuelto por ejemplos, anécdotas, aforismos y casos reales, para ir siempre a parar al mismo mensaje: cada persona está en posesión de su destino desde la creencia en sus posibilidades, la preparación y un optimismo alejado de la ingenuidad.

El ponente fue presentado en primera instancia por el coordinador del Foro Menorca, David Baret, y acto seguido por la consellera Aurora Herráiz, que utilizó un cuento sobre el nacimiento forzado y contraproducente de una mariposa.

De inicio, Rovira diseccionó la palabra crisis para desposeerla de su connotación más funesta, pero protegiéndose de una visión demasiado "buenista", al reconocer que no son estos buenos momentos y definirse con sus palabras como un indignado más.

"No es una crisis, es un robo, nos han robado a plena luz del día", delito que atribuyó al sistema financiero, con la connivencia de asesores, políticos y sindicatos, y la colaboración de aquellos que quisieron vivir por encima de lo que su nómina establecía.

Pero se apresuró a señalar, con la etimología como principal arma, que crisis no es tragedia, sino que admite un cierto margen de gestión. "La crisis lleva a cribar". Abierta la puerta de la esperanza, Rovira invocó a las personas de bien, "es el momento de la buena gente" con valores como la solidaridad o la rebelión necesaria, una buena gente que hace que la sociedad no se hunda y que al mismo tiempo ha sido la víctima de una crisis producida por un sistema de valores nocivos, mal regulado.

El poder de cambio se basa, según Rovira, en un optimismo nada ingenuo, que debe impulsar a la gente a arremangarse y trabajar, una actitud que requiere preparación, más emotiva que erudita, en el creer más que en el saber. "Creer es crear, creer es lo que nos transforma", reiteró.

Abogó por un ciudadano preparado, activo, imaginativo en sus objetivos, despierto, crítico (que viene de crisis), capaz de romper clichés, con capacidad para transformar la realidad, el entorno, sin pararse en límites ficticios preestablecidos. Esta actitud, destacó Rovira, se basa en el amor, en el sentido más amplio de la palabra, y en un ánimo de lucha en el que cada uno dé lo mejor de sí mismo en aras de las transformación global.

"Hay que ver lo que podemos hacer con lo que nos queda" porque "la crisis será lo que hagamos de ella".

Rovira apeló al término longanimidad, como la necesaria capacidad de ser bueno y resistir en el largo plazo, y a la actitud para combatir los efectos del azar, con demostración matemática incluida para cerciorarlo.

Cambiar de entorno, la receta complicada

Àlex Rovira contestó tras su ponencia las preguntas de tres lectores de "menorca.info". En la primera se le inquirió "¿Hasta qué punto puedo yo cambiar las cosas si el entorno en el que me muevo me impide redimirme por la crisis".

El autor indicó que es la pregunta del momento, y que en ella se esconde su respuesta, "cambia de entorno", aunque fue reticente a dar fórmulas mágicas específicas, "hay que ver cada caso".

El cambio de entorno, reconoció Rovira, es un proceso complicado, "pero hay que explorar las posibilidades, abrir ventanas, porque si haces siempre lo mismo, obtienes siempre lo mismo". Si no te gusta tu trabajo, cambia de trabajo, si aquí no es posible, en otro sitio.

Luego se le preguntó sobre sus libros preferidos, a lo que contestó "Los ojos del hermano eterno" de Stefan Zweig y "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl, y sobre el texto que más le había gustado escribir. Se inclinó por su estreno literario, "La burbuja interior".

Próxima conferencia del Foro Menorca, la semana que viene con el juez Emilio Calatayud.