Vacantes. El puerto de Maó ha experimentado este año un descenso de la actividad náutica - Gemma Andreu

TW
0

Las marinas deportivas que desarrollan su actividad en el puerto de Maó consideran la crisis estructural que vive Menorca, y no a las elevadas tarifas de los amarres, la causa de la menor actividad en el tránsito de barcos de recreo que parece experimentar este verano la rada mahonesa, con un descenso, en algunos casos, de los días de ocupación de las embarcaciones, y, en otros, del número de amarristas.

Para el director de Marina de Menorca, Rosendo Vico, la raíz del problema no debe buscarse tanto en los precios, sino en el hecho que la Isla "ha dejado de ser un destino preferente para las embarcaciones de recreo", impresión que comparten los responsables de otras marinas de la zona, como el italiano Roberto Notaro, administrador de Sunseeker: "Me temo que es así, lamentablemente. Desde mi punto de vista, lo que falta, principalmente, en Menorca son servicios. Cuando los clientes bajan de la embarcación, lo primero que me preguntan es adónde pueden ir. Falta una mayor oferta de servicios".

Tránsito

El director de Marina de Menorca, Rosendo Vico, comparte la impresión de que este verano se están viendo más espacios vacíos que otros años en el puerto de Maó. El director de la compañía que explota los amarres –unos 200– del puerto de invernada, admite que los meses de junio y de julio han sido "bastante malos", con un descenso de entre un 25 y un 30 por ciento en el número de amarristas. "Solo ahora, cuando estamos casi en agosto, es cuando empezamos a notar realmente un incremento de la actividad. Pero hasta hoy no hemos tenido ninguna noche al cien por cien".
Vico insiste, sin embargo, en la idea de que las tarifas de los amarres para embarcaciones de recreo no tienen tanta influencia en la caída general de tránsitos como "la oferta de Menorca en sí". "Todas las marinas del puerto de Maó ajustamos precios. Estamos obligados a recaudar tasas, impuestos y los consumos de agua y de luz", explica.

Autoridad Portuaria

Frente a las voces que apuntan a la gestión de Autoridad Portuaria, el director de Marina de Menorca cree que la responsabilidad debe atribuirse, en todo caso, a la legislación que ampara el actual sistema de adjudicación de la gestión, que prima el aspecto económico. Diversos empresarios del sector han criticado públicamente la "perversión" que representa el hecho que APB quiera cobrar a los concesionarios, además de las tasas, el 'alquiler' de unas instalaciones ya amortizadas por el concesionarios anterior. Vico cree que "el sistema de concurso quizá no sea el mejor, pero es el que señala la ley. Ocibar, por ejemplo, presentó una oferta descabellada por los amarres de s'Altra Banda, y, al final, se ha visto obligada a presentar su renuncia".

El amarre más económico en la colàrsega del puerto de Maó cuesta 80 euros por día en temporada alta, precio que incluye el IVA, las tasas, el consumo de luz y agua y la ayuda de la marinería. De esta cantidad, "ingresamos realmente unos 60 euros, el resto son tasas", se queja Vico. En el otro lado, Marina de Menorca cobra 215 euros por día por el amarre de una embarcación de 24 metros de eslora.

El director de la empresa opina que "el concepto de caro o barato es algo subjetivo. Las marinas, en Menorca, funcionamos, en realidad, como hoteles. Abrimos a las ocho de la mañana y cerramos a las diez de la noche. El cliente nos pide ayuda para todo, y se la ofrecemos. Esto, por ejemplo, no pasa en Francia, donde el cliente llega a puerto y nadie le ayuda a amarrar". Rosendo Vico opina que se está "demonizando", en cierto sentido, al puerto de Maó. "Tenemos un negocio cuya facturación se concentra en unos pocos días al año. Si no aplicas estas tarifas, tienes que cerrar". La solución, para el veterano empresario del puerto de Maó, podría ser que APB aceptara prorrogar las concesiones a las marinas que estuvieran al día en el pago de las tasas, siempre que éstas se comprometieran a repercutir el aumento del período de amortización en las tarifas finales que cobran a los usuarios. "Nosotros, por ejemplo, hemos ofrecido a Autoridad Portuaria realizar una inversión de 2 millones de euros en S'Altra Banda, pero solo disponemos de un plazo de diez años para amortizarla. Si el plazo se ampliara a veinte, la cosa sería muy distinta". Vico no cree que haya que apuntar a las tarifas: "Eivissa, en muchos sentidos, es más cara que Menorca, y siempre está a tope de gente. Menorca padece una crisis estructural y no es justo achacarlo todo a las tarifas".

Crisis

Similar opinión defiende Ana Pasquina, de Ocibar, la empresa que explota temporalmente los 305 amarres de la ribera norte del puerto de Maó -el concurso, al que solo se ha presentado Marina de Menorca, está pendiente de adjudicación-. Pasquina cree que la crisis económica, más que las tarifas, es la culpable del descenso de actividad, sobre el que, por otro lado, prefiere no pronunciarse sin datos en la mano para evitar caer en "subjetivismos". "No puedo hablar de los demás precios, pero sí de los nuestros, y los nuestros son baratos". Como muestra, la tarifa más económica de Ocibar en temporada alta (julio y agosto) es de 27 euros por día (IVA y tasas incluidas) por un amarre de un velero Beneteau Oceanic 37, de 11,48 metros de eslora y 3,92 de manga, mientras que la más cara es de 50 euros por noche, incluyendo tasas, impuestos y los consumos de agua y energía eléctrica. "Caeb acaba de explicarlo: Eivissa y Formentera han visto como crece su PIB; el de Menorca, por contra, sigue cayendo. Las Pitiüses están más de moda que Menorca".

Ocupación

Roberto Notaro, administrador de Sunseeker, empresa que explota 49 amarres en el Moll de Llevant, explica que "más que hablar de descenso de embarcaciones, habría que hablar de descenso de los días de ocupación. Llegan los mismos barcos, pero se quedan menos días. Si otros años se quedaban 15 días, ahora se están solo siete u ocho". Notaro se queja de los elevados cánones impuestos por APB a los concesionarios y admite que esta circunstancia se acaba traduciendo en el precio final que se cobra a los usuarios. El italiano no admite, sin embargo, que las tarifas sean mucho más caras que otros puertos. "He comparado los precios que se pagan aquí con los que cobran algunas marinas de Francia e Italia y puedo decir que esta temporada no andamos tan lejos". Durante la temporada alta, Sunseeker cobra 2,1 euros por metro cuadrado. Una embarcación de 20 metros de eslora y 5 de manga acaba pagando 209 euros por día.

Caída

Paco Llobera, gerente de Marina de Mahón, concesionaria de los 166 amarres de Punta des Rellotge y Punta de Cala Figuera, admite una caída del tránsito de embarcaciones del 5 por ciento en junio y del 15 por ciento en julio, aunque habla de un cambio de tendencia en la demanda, con un aumento de la de embarcaciones de mayores esloras en detrimento de las de pequeñas esloras. Llobera reconoce que la gente puede pensar que las tarifas de los amarres del puerto de Maó son, en general, caras, "aunque en realidad no lo son tanto como la gente piensa". La tarifa oficial que cobra Marina de Mahón en temporada alta es de 2,46 euros por metro cuadrados, aunque desde el año pasado aplica descuentos del 20 por ciento sobre este precio a sus clientes. El amarre más caro, en términos brutos, puede costar 1.000 euros por día para embarcaciones de 50 metros de eslora, y de 25 euros por día para barcos de 5 metros de eslora.