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Los logros personales, los éxitos se alcanzan a través del esfuerzo y de la voluntad. Sin embargo, los antecedentes familiares actúan como un impulso que, inconscientemente, te llevan o te predisponen hacia determinadas modalidades artísticas o profesionales. Llegar a la meta por generación espontánea no es frecuente, lo normal es hacerlo a través del trabajo personal y que detrás de éste exista una serie de ayudas que hacen más fácil en convertirte en protagonista; ayudas que provienen de tus genes.

Lluís Sintes Mercadal me recordaba que sus dos abuelos, l'avi Benito y l'avi Paco, fueron quienes le indujeron al mundo de la música, concretamente en la zarzuela, porque ellos eran muy aficionados al género chico y, en su cualidad de orfeonistas, disfrutaban del espectáculo en sí, y sobre todo viendo como su nieto iba nutriéndose de aquella afición.

Principio y fundamento, ya sabes, colegios, estudios, amigos…
No fui lo que se dice un buen estudiante, era de los que iba haciendo. Comencé en el colegio La Salle y luego seguí estudiando en el instituto. Lo que destacaría de aquella etapa es que mis amigos y yo formábamos un auténtica piña…, entre el grupo de compañeros señalaré a Gabino Sales, Miquel March, Mateo Seguí, Gaspar Melsión, Carlos Quintana. En cuanto a profesores, recuerdo al padre Macián y al señor Calderón (Rosendo Gisbert Calderón) con quienes mantuve, a posteriori, una buena relación de amistad por nuestra afición por la música.

Su padre, al que la ópera le fascinaba e incluso fue presidente durante una larga temporada de Amigos de la Ópera, era militar de profesión. ¿Intentó en algún momento que siguiera sus pasos?
No, en ningún momento lo intentó. De mi padre tengo una percepción muy amplia, yo siempre le catalogué desde la vertiente de intelectual y de un hombre de acción comprometido con el tiempo que le correspondió vivir. Él entre otras cosas fue uno de los fundadores de la sección fotográfica de la Casa de la Cultura, y en el año 1963, recuerdo el año, en una exposición fotográfica expuso una foto muy reveladora, en ella aparecen dos gatos, uno blanco y el otro negro, comiendo sobre una página de un periódico dedicada toda ella, a la represión ración en Estados Unidos. Para mí su inquietud social por la igualdad es, en esta foto, evidente y muy por delante de su tiempo…, entre los recuerdos de mi padre, éste perdura con singular afecto.

Su padre, hay que decirlo, fue siempre consecuente con sus principios. Pero sigamos con la entrevista. ¿Cómo se inició en el mundo musical?
Empecé desde muy pequeño yendo al Orfeón. Como he dicho mis dos abuelos eran muy aficionados a la zarzuela y me llevaban con ellos a las representaciones que se ofrecían en aquel vetusto caserón des Pont d'es Castell, y casi sin darme cuenta pase de espectador a actor.

Recordaré, a título informativo, que su abuelo paterno, Benito Sintes Tudurí, fue presidente del Orfeón Mahonés desde 1958 a 1963…
Y fundador de Radio Menorca, cuya instalación fue posible porque cambió una subvención por una emisora vieja, convencido de que en aquel momento la opción de la emisora, era la más conveniente sobre otras acciones más puntuales.

¿Recuerda su debut?
Como no podía ser de otra manera, mi debut como amateur, se desarrolló en el Orfeón de donde pasé de corretear por todas partes a cantar en el coro y de ahí a debutar con "La canción del olvido", luego vino un segundo debut, todavía modesto, tuvo lugar en el colegio La Salle con "El puñal de rosas".

¿Y en un plano, digamos, semi profesional?
Gracias a Martina Garriga y a S. Corbacho debuté en el Teatro Principal de Palma, con la Orquesta Sinfónica Ciudad de Palma, con "Luisa Fernando", y bajo la dirección de Rafael Nadal, el abuelo del mítico jugador de tenis.

Y fue entonces cuando…
Me planteé mi futuro. En Palma tuve muy buena crítica y decidí dar el salto, probar fortuna en el mundo de la música, que presentía iba a ser mi mundo.

Tuvo un punto a su favor, me refiero a la disponibilidad de poder viajar…
Sí, gracias a mi trabajo en Aviaco cada semana podía viajar a Barcelona para ensayar y lo hice con uno de los mejores profesores del momento, "mestre" Puig, de cuyas aulas habían salido cantantes de la talla de José Carreras, Sardinero o Ausense. En cierto modo era un paso arriesgado, pero me lancé convencido de que triunfaría sobre todo porque estaba en las mejores manos, la de un profesional de renombre.

Llegar hasta donde ha llegado, ¿ha resultado difícil?
Aunque ignoro a dónde he llegado, el camino que he recorrido ha sido duro, incluso difícil, pero mi inquietud juvenil primero y mi constancia después hicieron posible el milagro, habida cuenta de que no te regalan nada.

En el amplio mundo de la Música, ¿Cuál es su status actual?
En Barcelona descubrí otra forma de hacer música, que no todo empezaba y terminaba en la ópera, que aunque ésta sea especial, la otra, la que descubrí, me gusta tanto o más que la ópera.

Sin embargo la ópera es como un vendaval…
Sí, merece ser escrita en letras mayúsculas, pero es, con sus grandes aportaciones, un género más. Por ello yo en estos momentos me considero un cantante plural, de ópera, de cámara, de oratorios o de cualquier otra modalidad como la zarzuela a la que tengo un gran afecto. Con ello quiero decir que no me considero un cantante encasillado sino que pretendo abarcar el máximo posible, en este abanico de distintos tipos de música. Posiblemente este sentimiento viene dado por mi inquietud, por mi forma de ser y de querer transmitir la maravillosa pluralidad de la música.

Roger Alier, en "Cinc cèntims d'Òpera", comenta que al principio lo que ahora llamamos ópera recibía el nombre de "ópera in música" "és a dir, obra de teatre amb música", lo cual me lleva a preguntar si un cantante de ópera también ha de ser actor.
Por supuesto, en lo que a mí respeta el Orfeón lleva parte de culpa, aunque el haber trabajado junto a cantantes de reconocido prestigio es en sí mismo un aprendizaje. Sin embargo 'la parte del león' está en el debe de los directores que me han dirigido como Núria Espert o Lindsay Kemps, director este último de los musicales de mayor éxito en Londres.

La crisis, ¿ha afectado al mundo musical?
Muchísimo. La crisis ha afectado a todos los niveles y si compruebas cómo ha afectado a la sanidad y a la educación, comprendes de inmediato que el arte y la cultura no se han librado, todos, unos más que otros, todos padecemos los efectos negativos de esta doliente crisis.

Ligado como está al mundo musical de Menorca, ¿qué detecta?
Menorca, toda ella, me llega hasta los huesos, todo me interesa, todo me apasiona; trabajar aquí, en cualquier proyecto, siempre me divierte e interesa, de ahí que el haber presentado primero aquí, en Maó, y al día siguiente en Ciutadella, "Enyorant Menorca", junto con la coral de la Casa de Menorca en Palma, me ha llenado de alegría… tanto en el Orfeón como en la iglesia del Socors, sentí una enorme satisfacción por estar nuevamente en casa.

Entre las óperas que ha interpretado, ¿cuáles son sus preferidas?
Muchas pero señalaré algunas de ellas, "La Bohème", "La Traviata", "Madama Butterfly", y otras…, como ve dos de las destacadas son de Puccini y la otra de Verdi, porque para mí son compositores que trasladan, a través de sus obras, sensaciones, emociones, sentimientos…

La música lo es y otras cosas más.
Desde luego, por eso en ocasiones digo que basta cerrar los ojos y escuchar "la danza de las notas", prescindiendo de las palabras; ella, la música en sí misma te aporta tanta belleza que con esto es suficiente.

Ópera si pero, también otras formas a las que se ha entrenado con su mejor bagaje, ¿destacamos alguna cantata?
Claro, "Carmina Burana", del compositor alemán Carl Orff. Son veintiún poemas medievales, la mayoría de ellos en latín, para solistas, coro y gran orquesta; es maravillosa, además es la que tengo más amortizada por las veces que la he interpretado.

Para usted, ¿qué representa el Teatro Principal, el nuestro…?
Algo muy especial, me impacta, lo quiero como algo muy mío. Conozco su historia que se inició en 1829, porque es maravillosa. En el plano personal debuté en él en 1981, con "Los cadetes de la Reina", dirigido por Pito Costa, un recuerdo inolvidable, además y casi de inmediato Deseado Mercadal me invitó a cantar en su coro… lo dicho, inolvidable.

Sin embargo lleva algún tiempo separado de su teatro.
Efectivamente y es algo que no me satisface, diría que me duelo, sin embargo esta ausencia en breve se subsanará, porque para el día 28 de julio tengo programado un recital, dentro del festival de Joventuts Musicals.

Una enorme satisfacción, me imagino.
Efectivamente, alegría enorme pero también responsabilidad por el hecho de presentarme ante mi público, ante mi gente.

Joan Pons, el barítono de Ciutadella, a pesar de haberse retirado, ¿sigue siendo un referente en el mundo de la ópera?
Retirado o no, Joan Pons sigue siendo un cantante de primer nivel… aunque debo confesar que mis referentes han sido Sardinero, a quien conocía de sus estancias en la Isla, y Ausense; de ellos he recibido los mejores consejos y a ambos les admiro tanto o más por su categoría humana que por su calidad artístico musical.

Hemos comentado, someramente, sobre la interferencia de la crisis en su mundo, pero, ¿a nivel personal también le ha afectado?
Sí, pero mis circunstancias personales han aliviado esa presión; al haber diversificado mi oferta, el no haberme encasillado en un solo género me ha permitido seguir trabajando, con algún que otro altibajo, pero sin estar ocioso, o en el paro.

Una persona sensible y comprometida como usted, ¿qué siente ante la realidad de un momento tan preocupante y difícil como el que estamos viviendo?
Imagínatelo…, la situación actual es tan perversa que cualquier persona medianamente sensible se siente anonadada. Hay situaciones tan lamentables que nunca me imaginé pudieran darse e incluso ignoro cual es la solución pero, lo que deseo fervientemente es que se haga la luz y vayamos hacia un futuro mejor.

Realmente, ¿dónde vive?
A caballo entre Maó y Barcelona, ciudad en la que tengo casa, pero ello no significa que esté siempre en la Ciudad Condal porque en muchas ocasiones estoy en Madrid o donde mis contratos me lleven, pero sigo manteniendo mi sentimiento de menorquín.

Lo menorquín, ¿sigue teniendo buena acogida en Barcelona?
Sí, la tiene. Siempre encuentras a alguien que te dice "yo pasé un agosto en Menorca", pero esta "buena prensa" también la tenemos en Madrid. De hecho, los menorquines hemos sabido cimentar nuestra forma de ser en toda España.

Un repaso a velocidad de crucero, señalaría que ha actuado en el Liceo…
En unas 130 ocasiones, también he actuado en el Palau de la Música de Barcelona, con la Orquesta Sinfónica, o con la del Vallés y el Orfeó Catalá, con Tomé Olives, organista de la Catedral de Ciutadella, canté toda una serie de cantatas de música religiosa del Siglo XII. También, y en el Auditorio, ofrecí "Carmina Burana"; en fin, aquí y allá con mi variado repertorio a cuestas.

¿Toca algún instrumento musical?
Debo decir que no, solo el piano y la guitarra como mis ensayos,y poco más.

Como para componer sus canciones. ¿Cierto?
Del todo, porque entre mis hobbies está la poesía, el leer e incluso el escribir.

Conocía lo de sus poemas, algunos de ellos musicados, pero no lo del escribir.
Sí, incluso, y gracias a la editorial de Sant Lluís, S'Auba, edité "Pecat venial". Escribo porque aunque mi mundo es la música, busco otras formas para poder expresar mis emociones, mis sensaciones y mis sentimientos.

Las canciones que integran "Enyorant Menorca" siempre han estado presentes en su 'ir haciendo camino', ¿me equivoco?
No, no se equivoca. Cuando en el año 2008 tuve que pronunciar el pregón de las Festes de la Mare de Déu de Gràcia, me planteé el hecho de que debía cantar alguna canción y, desde aquel momento estoy dentro de este registro, incluso algunas de las canciones que están dentro de la mente de todos, para mí son de una calidad exquisita y de una sensibilidad extraordinaria.

Sensible en grado superlativo y entrañablemente humano, volveremos a un tema muy manido; capitalismo, neoliberalismo y un largo etcétera.
Tal como hemos comentado y creo que compartimos, hay mucha gente que lo está pasando muy mal. Para mí lo que sucede es que hemos pasado de un capitalismo, nefasto a todas luces, a un neoliberalismo en el que las personas ocupan un segundo lugar, desaparecen a favor de los intereses de unos pocos. La solución es difícil, incluso diría que la ignoro, pero constato que estamos ante un cambio de ciclo, que nos lleva hacia un futuro que desconocemos, hacia un mañana difícil de definir.

Ambos firmaríamos en que en este mañana fuese más humano.
Efectivamente, en que los valores de la convivencia y el respeto mutuo fueron las bases de un proyecto sin exclusiones, ni prebendas.

¿Cree en el hombre?
Quiero creer… en lo que no creo es en los sistemas que corrompen los más íntimos sentimientos de todos los que apuestan por el humanismo.

¿Qué es la música para usted?
Vida, sentimientos, pasión..., tantas cosas que resumiré diciendo, un don inapreciable.

Y en plena fase de expansión, de productividad, ¿qué le pide a la vida?
Sentido común…

Interpreto que a Lluis Sintes Mercadal, le gusta todo lo bello, lo sensible, y todo lo que aporta humanismo.