Ferial. La pista central acogió a primera hora el concurso morfológico y luego el espectáculo nocturno - Paco Sturla

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La Fira del Cavall de Es Mercadal se convierte un año más en la cita ineludible del fin de semana de muchos menorquines. El ligero viento del norte mitigó ayer el sol que desde primera hora de la mañana acompañó las evoluciones de potros y caballos en la pista central del Recinto Ferial. La suave temperatura facilitó la tarea de jueces y organizadores, y permitió al público disfrutar más intensamente de la primera parte de jornada. No obstante, durante el espectáculo ecuestre nocturno, los abrigos y chaquetas se hicieron imprescindibles.

Poco después de las 8 de la mañana de ayer se inició el XXIII Concurso Morfológico. Era el turno de los potros de 1, 2 y 3 años, junto a los caballos de 4 a 7 y más años. Mientras los propietarios de los ejemplares participantes exhibían orgullosos sus animales, los jueces no perdían detalle. Pedro Martí, Antoni Bagur y Pere Ángel Bosch valoraban la forma y característica de la cabeza de cada ejemplar, el cuello, el tercio anterior, el medio y el posterior, la capa, los movimientos y el temperamento del animal. El nivel de este año es alto, según explicaron algunos miembros de la junta directiva de la Associació de Criadors i Propietaris de Cavalls de Raça Menorquina, por lo que la elección de los equinos ganadores se antojaba a priori reñida en la pista.

Unos metros más allá, la nueva sección de venta de ejemplares también concitó la atención del público y facilitó algún que otro contacto comercial. La Asociación pretende potenciar la comercialización de equinos estancada por la crisis y el escaparate que brinda la feria es una buena oportunidad. Las demostraciones de barefoot, acupuntura y osteopatía aplicada al caballo fueron otras de las actividades propuestas dirigidas a los propietarios que buscan mejorar el rendimiento y la calidad de vida de sus equinos.

Arte a caballo
La cita más esperada de la jornada fue el espectáculo ecuestre nocturno. Este año han participado 92 caballos y 103 personas, y Francisco Castell y Jordi Petrus, han sido los encargados de organizar y coordinar el espectáculo. Poco antes del inicio Castell relató que el ensayo general había salido perfecto y que la velada sorprendería. El espectáculo de este año contó con la participación de 13 clubes de la Isla y varios particulares: el Club Hípic Ciutadella; Amigos de Sant Climent; Escola Eqüestre Menorquina; Sa Creueta; Son Martorellet; Cuadras Jener; Ganadería Linares Ortiz; Grupo de Cavallers de Maó; Centre Eqüestre Equimar de Es Castell; Josep Carreras; Can Siquiat y el Centro Ecuestre Taris.

Los números de la noche rivalizaron en espectacularidad, belleza y armonía, y arrancaron encendidos aplausos de un público entregado. La velada incluyó tres vistosos carruseles de alta escuela, uno de ellos realizado a todo galope y otro con fuego, así como un espectacular número de acrobacias y volteo a lomos de un grupo de caballos. Por encima de todos los números destacó la acrobacia aérea con telas y cuatro caballos donde la figurante se colgó a nueve metros de altura y que aceleró los corazones de todos los presentes. Tampoco faltaron referencias andaluzas con el pase de las "cobras", que simulan la manera tradicional de la trilla en el campo, con ejemplares unidos por el cuello con una especie de cencerro manejadas por un único jinete. También hubo un número de manejo de caballos con riendas largas y se hizo una vistosa recreación de la leyenda del Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda, además de una simulación de rejoneo taurino. El espectáculo ecuestre se prolongó durante dos horas.