Es Pla. El puerto de Ciutadella es una de las zonas de ocio más concurridas y populares de Menorca. Los bares piden poder abrir durante más horas, como antes - Gemma Andreu

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Meses atrás, el Ayuntamiento de Ciutadella aprobó unos nuevos horarios para la zona de ocio de Es Pla de Sant Joan. Lo hizo después de que, durante unas semanas, se tuviera que aplicar una normativa del año 1977 porque la que estaba vigente hasta entonces no era correcta. Esa ordenanza supuso que los locales de ocio de Es Pla, que anteriormente podían cerrar su local y sus terrazas a las seis de la madrugada tuvieran que adelantar el cierre a las 5.30 horas en el caso de los locales y a las cuatro en el caso de las terrazas.

Supuestamente, este cambio perseguía reducir las molestias que los locales producían a los vecinos de la zona. Sin embargo, los residentes en Sa Muradeta aseguran que la normativa no ha mejorado su situación, excepto por la prohibición de los locales after-hours. Ante esta situación, los vecinos no se oponen a la petición de los bares, que quieren se vuelva a la situación anterior, es decir, que puedan abrir más tiempo que hasta ahora.

Los vecinos, al igual que la Asociación de Bares y Discotecas de Es Pla, entienden que la solución a los problemas que se producen en Es Pla no es cerrar los locales más pronto. Cuando esto sucede, los clientes quedan fuera de los locales y producen más ruido que antes. Así lo hicieron saber un grupo de vecinos a los partidos políticos presentes en la comisión de seguimiento de la ordenanza, donde la Asociación de Bares propuso volver a la ordenanza de horarios anterior. De hecho, los locales han registrado una instancia solicitando una modificación urgente de la normativa, a poder ser este próximo mes de junio para poder aplicar los nuevos horarios ya este verano.

Los vecinos explican que el horario de cierre es secundario si se garantiza que cuando los clientes de los bares salgan respeten a los vecinos. Para eso, aseguran, hace falta más presencia policial. "Es Pla no tiene ni control ni vigilancia policial", comenta uno de los vecinos, añadiendo que "la gente que está dentro de los locales no molestan. El problema se produce cuando salen y montan botellón, ponen la música de sus coches altísima, gritan y no respetan el descanso de los vecinos".

Esto se podría acabar, explican, con más policías en Es Pla. "Yo, como ciudadano, pago mis impuestos y cumplo escrupulosamente con el Ayuntamiento. En cambio, el Consistorio no cumple con su obligación de garantizar mi descanso", relatan los residentes.

De todos modos, desde la Asociación de Bares y Discotecas de Es Pla, juntamente con vecinos de Sa Muradeta, han presentado una propuesta para intentar atajar el problema de las molestias en Es Pla sin que suponga un aumento de los efectivos policiales. Así, sugieren que se instalen dos cámaras de vigilancia que puedan registrar y controlar los posibles botellones, altercados y otras alteraciones del orden público que se produzcan fuera de los locales de ocio. Los bares se han ofrecido a costear la instalación de estas cámaras. La decisión final la deberá tomar el director insular de la Administración del Estado en Menorca, a quien se ha hecho llegar la petición a través del Ayuntamiento de Ciutadella.

Los vecinos también piden que todos los locales respeten la ordenanza vigente y mantengan cerradas sus puertas para evitar que la música moleste a los vecinos.

Tanto ellos como la Asociación tiene identificados los negocios que incumplen esta norma, y ya se han puesto en contacto con ellos para intentar remediar la situación.

Los 30 minutos de diferencia entre el horario de cierre actual (5.30 horas) y el propuesto por bares y vecinos (6.00 horas) suponen un efecto añadido, según la Asociación de Bares. Así, explican que los encargados de controlar que efectivamente el cierre de los locales se produzca a la hora marcada es la Policía Local. El turno de noche de los agentes acaba a las seis de la mañana, con lo que intentan, aseguran desde la Asociación, llegar incluso antes de las 5.30 horas a los locales, para adelantar trabajo y así no retrasar el final de su turno. Esta actitud, explican desde los bares, intimida tanto a propietarios como clientes, con lo cual incluso se pierde más que la media hora que les resta la ordenanza. Desde la Asociación entienden que si se volviera al horario anterior los agentes encargados del control serían los que entraran a esa hora, y no tendrían tanta prisa en acabar el control como ahora, lo que permitiría eliminar el factor intimidatorio que, aseguran, se produce actualmente.