La factura eléctrica lleva acumulados varios incrementos tarifarios - Archivo

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La subasta eléctrica que se celebró el jueves y que arrojó una subida de la tarifa eléctrica de en torno al 11 por ciento, posteriormente invalidada por el Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, ha reabierto un arduo debate sobre un denominado «atraco eléctrico», según señalaba la Asociación de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas, Seguros y Productos Financieros.

La anulación de la subasta deja abierta una incógnita sobre cuáles serán las tarifas que se aplicarán a partir de enero. A pesar de ello, la factura lleva acumulando varios incrementos tarifarios, un tres por ciento en enero pasado, una rebaja -la única- del 6,6 por ciento en abril, una nueva alza de 1,2 por ciento en julio, otra extraordinaria de dos por ciento en agosto resultado de una reforma eléctrica y 3,1 por ciento en octubre.

Las patronales CAEB y PIME coinciden en apuntar que estas subidas sobrevenidas e imprevistas dificultan notablemente la gestión empresarial de cualquier negocio y restan competitividad.

El sector que en mayor medida sufre estos incrementos -aunque afecte a todas las empresas y particulares- es el industrial que es gran consumidor de energía. A este sector se le suma el turístico que, al haber vendido el producto con mucha antelación, obliga a trasladar la subida al margen de beneficio de la empresa.

El delegado de CAEB, Josep Fortuny, señala que los últimos informes de coyuntura económica de la patronal desvelan que el factor de coste que más ha crecido ha sido el de la energía. Esta pérdida de volumen repercute directamente en una pérdida del margen para invertir en la mejora del negocio.

Las dos patronales indican que revertir estos incrementos al precio de mercado es una decisión «muy difícil» por la competencia. La secretaria general de PIME, Maria Garcia, señala que el incremento inicial del 11 por ciento fue «escandaloso» e «inasumible».

Y añade que «a ello hay que sumar otros costes, como los derivados de la doble insularidad o la subida del IVA». No obstante, «no tenemos opción, o lo asumes o apagas las máquinas».