Los jóvenes participantes en el debate, en primer plano, junto a miembros de la organización e invitados en el salón de actos de Calós, que se llenó por completo. | Josep Bagur Gomila

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Diez jóvenes preparados, con los deberes hechos y totalmente conscientes de la época en la que les ha tocado vivir. Los estudiantes de tercero de la ESO del Colegio Salesiano de Sant Francesc de Sales en Ciutadella, con edades entre los 14 y 15 años, fueron los verdaderos protagonista de la cuarta edición del Foro Menorca la Caixa de Educación, que se celebró ayer en el salón de actos totalmente lleno del centro educativo.

Los alumnos se encargaron de poner voz a un trabajo que representó a todos sus compañeros de estudios, que durante las tres últimas semanas han participado en un taller dirigido por la profesora de lengua catalana Nieves Soler. ¿El objetivo? Pues ni más ni menos que dilucidar si la sociedad actual es más materialista o solidaria.

«Intentamos ser solidarios siempre que podemos; lo procuramos dentro de nuestras posibilidades», afirmaba uno de los jóvenes para responder a la pregunta planteada por uno de sus compañeros entre el público.
Durante cerca de 90 minutos, ése fue el centro de un debate ejemplar, en el que participaron dos grupos de cinco integrantes, y que destacó por las buenas formas de los estudiantes, su educaión, saber estar y claridad de ideas a la hora de exponer los argumentos.

El encuentro, moderado por el director de «Es Diari», Josep Bagur, giró en torno a cinco bloques temáticos. Así, los alumnos hicieron gala de un trabajo de documentación profundo y una cuidada presentación de sus exposciones, para lo que recurrieron a herramientas como presentaciones digitales y proyección de vídeos. Hablaron sobre qué cosas son prescindibles en sus vidas, pusieron ejemplos cercanos de solidaridad y materialismo y reflexionaron sobre en qué grado se ocupan de ayudar a su entorno más cercano. Ofrecieron planteamientos diferentes, pero que compartían un mismo fondo, haciendo siempre gala de un ejercicio de honestidad en sus reflexiones.

El sistema de debate ofrecía la posibilidad de hacer uso del derecho a réplica y contraréplica, pero no hizo falta recurrir a él demasiadas veces. Y es que, en esencia, los dos grupos de estudiantes, con ligeras diferencias, estuvieron prácticamente de acuerdo en todo. Elogiaron proyectos solidarios como los que impulsan a través de la ONG de Calós y pusieron como ejemplo negativo de materialismo el caso de los trajes de Francisco Camps y las presuntas irregularidades de Iñaki Urdangarin en el caso Nóos.

A modo de resumen, entre todos parecieron estar de acuerdo en esa máxima que afirma que no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Recurrieron también a la autocrítica, reconociendo que para ser solidarios no hace falta irse muy lejos, y lanzaron mensajes de optimismo: «Todo el mundo puede tener un punto solidario», afirmaba uno de los jóvenes partcipantes.