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Aunque «ser payés y ecológico sea un acto heroico y necesario», la apuesta por una producción sostenible sigue gozando de muy buena salud. Así lo desvela la presidenta de la Asociación de Productores de Agricultura Ecológica de Menorca (APAEM) y del Consell de la Producció Agrària Ecològica (CBPAE) de Balears, Alexandra Büttikofer, quien indica que la agricultura ecológica es el futuro para el campo menorquín. Su viabilidad económica ha hecho posible que «a pesar de la crisis, este tipo de artes agrícolas hayan aguantado el pulso», asegura y añade que «los datos demuestran que el campo es viable y no debemos dejarlo morir».

De esta manera, y según los datos facilitados por el CBPAE respecto al ejercicio 2013, la Isla dedicó a la producción ecológica un total de 5.401 hectáreas, que representan un 7,8 por ciento de la superficie agraria total de Menorca. Esta cifra prácticamente triplica el número de hectáreas que hace diez años se dedicaban a una agricultura responsable.

Este tipo de producción sostenible estaba representaba en 52 hectáreas en 1996. El salto se produjo en 2001 cuando la superficie alcanzó las 1.273 hectáreas. Y el ejercicio pasado ya superó las 5.400 hectáreas. La línea ascendente que a lo largo de los años ha rubricado la producción ecológica sufrió en 2011 un retroceso con la pérdida de unas 200 hectáreas de cultivos. Este descenso también se registró en el número de operadores dedicados a este tipo de agricultura en los años 2011 y 2012, pero en 2013 volvió a recuperar su salud.