Los asistentes dedicaron un caluroso y emotivo aplauso a la salida del féretro. | Carlos Torrent

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Centenares de vecinos de Ferreries, empleados de la firma, políticos, empresarios y representantes de la sociedad menorquina rindieron el último adiós al empresario Jaime Mascaró, fallecido el pasado jueves, en el funeral que tuvo lugar ayer al mediodía en la iglesia de Santa Maria. La popularidad de Mascaró ya hacía presagiar que la ceremonia religiosa sería multitudinaria, como así fue, e incluso, diez minutos antes de dar inicio, muchos de los asistentes tuvieron que quedarse de pie.

El rector de la parroquia de Ferreries, Joan Febrer, que ofició la misa exequial junto con el vicario general de la Diócesis, Gerard Villalonga y los presbíteros Bosco Faner y Enric Enrich, señaló en la homilía que «individualmente Jaime Mascaró ha muerto, pero de alguna forma no lo ha hecho, porque su obra fecunda continúa». Febrer habló del mandato de Dios «creced, sed fecundos y dominad la tierra» para referirse a la trayectoria de Mascaró. «Él procuró hacer realidad este mandato para crear trabajo y riqueza, con su genio, intuición y perseverancia», manifestó el rector, y añadió que «el mejor fruto que muchos han recibido de Jaime Mascaró ha sido la posibilidad de trabajar aquí, sin tener que emigrar».

Febrer también destacó que «Mascaró ha tenido que enfrentarse a muchos retos y batallas, y se ha tenido que rendir a la última, su enfermedad, pero no quiso recibir un tratamiento mejor fuera de la Isla, sino que quiso pasar sus últimos momentos con nosotros».

Los trabajadores de la empresa también tuvieron su momento en la ceremonia para dedicarle unas palabras. Un representante destacó en las plegarias que «Mascaró fue una persona exigente, empezando por él mismo. Le gustaban las cosas bien hechas, rozando la línea de la perfección y siempre procuró responder con ilusión a los retos que se le planteaban». Al mismo tiempo, declaró que «tenemos que agradecer la generosidad que ha tenido con este pueblo. Su servicio social, económico y cultural no tiene precio».

Mascaró deseó un acto alegre, pero destacó por su sencillez. Las notas de «Mira el cel i escolta es vent» acompañaron el momento en el que los asistentes dieron el pésame a la familia. A la salida del féretro, numerosas personas realizaron un sonoro y caluroso aplauso al empresario que dio a conocer Ferreries en el mundo.