Decenas de coches acceden al centro desde la Rotonda des Cavall y por el Camí de Maó, el jueves por la tarde. | Josep Bagur Gomila

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El nuevo Plan General (PGOU) de Ciutadella será el primer planeamiento urbanístico de Menorca en no plantear crecimiento residencial alguno de cara a los próximos veinte años. La propuesta de partida, que desde esta semana puede consultarse en nouplaciutadella.org y anoche fue presentada en público, prevé hacer compatible el crecimiento cero con la «regeneración urbana: la mejora cualitativa de los espacios públicos y la potenciación de la actividad económica».

Este  objetivo comportará, entre otras actuaciones, una «moderación» del tráfico, que será patente justo al llegar a la Rotonda des Cavall de entrada a la ciudad. El equipo redactor (Ezquiaga Arquitectura, Sociedad y Territorio-Castiñeira-Corominas-Sabaté) aboga  por dar preferencia a los peatones y residentes, que serán los únicos que podrán acceder -con el objeto de aparcar- hasta Sa Contramurada y las calles del casco antiguo.

Todos los visitantes y foráneos podrán circular también por Sa Contramurada, pero tendrán el estacionamiento vetado. Solo se les estará permitido aparcar en las 3.500 plazas en parkings disuasorios que, de forma progresiva, podrán habilitarse en la periferia, ya que incluso las plazas interiores más próximas (La Pau, la Concòrdia o Es Molí, entre otras) serán de estacionamiento restringido a la población residente.

«Así evitaremos que muchos vehículos circulen dando rodeos en pleno verano en busca de un aparcamiento, en muchos momentos, imposible», dice el alcalde Ramón Sampol. «No es nada nuevo», remarca José María Ezquiaga. «Ya hay pueblos, como Santillana del Mar, en los que, por su encanto singular, nadie discute que los visitantes aparquen fuera y solo los residentes puedan acceder hasta el centro».

Si estas medidas de «pacificación» del tráfico dan resultado, no será necesario contemplar la peatonalización integral de ninguna plaza, ni siquiera la de Es Born. «Es algo que no nos planteamos», confirma Ezquiaga. «Como habrá menos coches y menor dificultad para aparcar, ser podrán ensanchar aceras y ganar espacio a favor del viandante». Pero, como quiera que la densidad del tráfico es muy estacional, el Ayuntamiento podría tomar la decisión de aplicar esta medida solo en verano.

Desde este mismo punto de vista, tampoco se considera necesario construir un parking subterráneo, que solo podría aceptarse si surgiera de la iniciativa privada.

Aunque este estudio se complementará con el nuevo Plan Especial del Casco Antiguo que en estos momentos se licita, Ezquiaga adelanta que pedirá al Ayuntamiento que limite a medio plazo la oferta de hostelería «para no convertir el centro en un barrio de ocio.

Una vez se ejecuten los proyectos en marcha, varios de ellos de hotel, cabrá limitar el número de alojamientos, restaurantes y bares de copas para no perjudicar el uso residencial. «Hay que dar facilidades para que se pueda vivir cómodamente en el casco antiguo». A ello contribuirá la pacificación de muchos espacios públicos, que podrán disponer de más terrazas y servicios al haber obligado a los visitantes a dejar el coche fuera.

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