Imagen de una clase del Cap de Llevant, con apenas cinco alumnos. | Javier Coll

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La convocatoria de huelga en los institutos de Maó y Alaior en contra de la reforma universitaria aprobada por el Gobierno fue apoyada ayer por la gran mayoría de los alumnos de los cinco centros de Maó y Alaior. En Ciutadella la protesta se aplazó hasta el lunes al ser ayer día no lectivo mientras que en Ferreries la convocatoria no fue secundada.

En el caso de Maó, el paro fue seguido por el 89 por ciento de los estudiantes de tercero y cuarto de ESO, Bachillerato y ciclos formativos, y por el 74 por ciento de los de Alaior. En estas etapas educativas no fueron a clase 1.490 alumnos de los 1.731 matriculados, es decir el 86 por ciento, según los datos facilitados por los centros.

Los estudiantes de la Escola d'Art fueron los más involucrados: la huelga fue secundada por la totalidad de sus 90 alumnos. En el «Joan Ramis i Ramis» el 97,4 por ciento no fue a clase y en el «Cap de Llevant» la protesta fue respaldada por el 92,8 porciento. El «Pasqual Calbó», por su parte, fue el instituto en el que menos incidencia tuvo la huelga, aunque también fue mayoritaria, al estar secundada por el 64,7 por ciento del alumnado.

En el IES Miquel Guàrdia de Alaior la protesta fue apoyada por 234 de los 316 alumnos, lo que representa el 74 por ciento de los matriculados. Cabe destacar que el miércoles este centro también se sumó a la huelga, aunque el seguimiento fue mucho más bajo, del 13 por ciento.

A partir de 16 años
El paro estaba convocado a nivel nacional a partir de tercero de ESO, ya que los menores de 16 años no tienen derecho a hacer huelga. Pese a ello, en algunos centros como el «Pasqual Calbó» de Maó también notaron una alta ausencia de alumnos entre los grupos de primero y segundo. Los estudiantes que decidieron sí ir al instituto acudieron con normalidad a las clases programadas, aunque en muchos casos, y siempre a criterio del profesor, debido a la ausencia de la mayoría de alumnos, se optó por no avanzar temario.

La reforma universitaria, cuestionada por los estudiantes, modifica la estructura de las enseñanzas universitarias reduciendo la duración de los grados (a tres años) y aumentando la de los másters.