Mariano, en la cocina en la que ha trabajado durante los últimos años. | Josep Bagur Gomila

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Hablar de Miquel Mariano es hacerlo de uno de los cocineros más respetados y valorados de Menorca. Un defensor de la gastronomía tradicional que ha luchado por las recetas de la tierra desde hace treinta años atrincherado en los fogones de Ca n'Aguedet, el restaurante de Es Mercadal fundado en 1985 por su familia. Un negocio impulsado por su madre, la restauradora menorquina Âgueda Vadell, premio Ramon Llull en 2005, quien desde hacía décadas ya era conocida en el municipio por sus famosas tapas.

«Ha sido una decisión dura», reconocía ayer Mariano, «pero llegan momentos en la vida en los que hay que tomar una decisión». Así, el restaurante cerró sus puertas hace aproximadamente un mes, coincidiendo con su jubilación. Sin embargo, su retirada no implica la desaparición del restaurante, que durante años ha gestionado junto a su hermano Crispín, ya que tal y como explica la intención es «que pueda reabrir sus puertas próximamente». La idea es que el establecimiento siga siendo de algún modo un referente de la gastronomía insular.

De hecho, la familia ya se ha puesto manos a la obra para buscar alguien que recoja el testigo, y al parecer hay sobre la mesa varias ofertas «sin que todavía se hayan traducido en nada concreto», confiesa el cocinero, quien por otra parte no descarta que él mismo esté ligado a la nueva etapa «como asesor». Con el proyecto que sí seguirá adelante la familia es con el de las bodegas menorquinas Ferrer de Montpalau.