Albert Rivera, en su intervención en La Minerva | Javier Coll

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Albert Rivera abrió este viernes en Maó la larga campaña de las próximas elecciones generales en un primer contacto público con los simpatizantes de Ciudadanos en Menorca, territorio que conoce bien por los vínculos familiares de su pareja. Declara tener buena impresión del ambiente político en la Isla, donde el partido que lidera confirmó ayer que abrirá agrupaciones en las dos principales poblaciones. «No nos pudieron votar porque no presentamos lista al Parlament pero ahora nos podrán votar porque nos presentaremos en todas las circunscripciones», afirma.

¿Qué elecciones le preocupan más, las catalanas o las generales?
— Las dos, pero no diría que me preocupan, me ilusionan. Lo de mi tierra, Cataluña, me preocupa porque quien la gobierna ha elegido un camino sin salida y nos ha metido a los catalanes en un follón, nos intenta dividir en bandos. Una manera de salir de eso es que Ciudadanos consiga un buen resultado y que no haya una mayoría separatista. El segundo objetivo, provocar un cambio político profundo en España.

¿Para ello, las propuestas económicas es lo más novedoso de su proyecto político?
— Es un proyoecto en tres frentes. Uno de valores civiles, recuperar la libertad, la igualdad, las libertades, la convivencia de todos los españoles, sin complejos, valores tradicionales de la democracia que en algunos puntos se han perdido. Segundo, reforma del sistema de partidos, la ley electoral, la administración pública, la educación y la justicia. Finalmente, tiene que haber un proyecto económico y social y Luis Garicano y el equipo de Ciudadanos está trabajando seriamente en eso, son personas de gran relevancia que se han querido mojar con nosotros.

¿Hay política más allá de su subordinación a la economía?
— Lo resumo en una frase, necesitamos gestores pero necesitamos valores, una cosa sin la otra no tiene sentido, no basta cuadrar las cuentas y hay gente que tiene claros los valores pero no sabe cuadrar los números. Ciudadanos es el equilibrio, gestores con valores de reforma y de cambio. Sí, hay política más allá de la economía pero es difícil hacer política sin las cuentas en orden. Yo también podría prometer jubilación a los 60 años, pero hemos de ser realistas.

¿Por afinidad con eso, qué opina de la dimisión de Tsipras?
— Hay una doble lección. Grecia estaba hundida por lo que hicieron el 'PP' y el 'PSOE' de allí, no fue Tsipras. Pero hay que reconocer que Tsipras ha prometido cosas imposibles y se las ha tenido que comer, ha tenido que modificar el discurso y rectificar. Convocó un referéndum para mantener un pulso y se quivocó. Por tanto, la lección es: si vamos a prometer cosas a los españoles, prometamos cosas viables y tangibles, que cuadren las cuentas, porque sino vamos a frustrar más a la ciudadanía y se va a alejar todavía más de la política. Y segundo, la lección para Europa, que debe tomar nota y dejar respirar a los países del Sur que están más endeudados.


Acto en Maó

Dos centenares de personas acudieron al acto celebrado en La Minerva, que abrió el diputado autonómico Xavier Pericay narrando los avatares y contradicciones que han ofrecido los primeros 50 días del nuevo ejecutivo balear.

Rivera ofreció una intervención de 30 minutos sin euforia ni estridencias, todo discurrió en un ambiente muy reposado.


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