Claudio Triay asegura que el colectivo médico ha sido muy castigado | Javier Coll

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Una amenaza de huelga del colectivo médico no es nada habitual. La negativa del Govern a reconocer y abonar la carrera profesional (es una parte de sus emolumentos) ha derivado, no obstante, en esta situación que, según las últimas noticias, la Conselleria de Salud espera resolver con una reunión prevista para el lunes. Claudio Triay lleva casi cinco años al frente del sindicato médico Simebal en la Isla. Trabaja en Urgencias.

¿Por qué los médicos amenazan de huelga?
— Somos los últimos que queremos llegar a un conflicto. Desde 2010 venimos sufriendo recortes, que nos ha llevado a perder hasta un 30 por ciento del sueldo. La carrera profesional es parte del sueldo, no un complemento, ni un plus, que se dedica a formación. Se valora la motivación, la implicación... Esto repercute en la calidad asistencial. Está paralizada desde 2007 y Balears es la única comunidad sin la vía ordinaria para hacerlo. A finales de la pasada legislatura se acordó su apertura y unos plazos para las retribuciones. Se ha anulado. Se pide que seamos solidarios, cuando serlo más es difícil, los recortes han sido muy duros. Pedimos que la administración sea ejemplar, si nosotros cumplimos, tiene que ser seria. No puede ser que con cada gobierno cambien los criterios, estamos en una situación de indefensión.

Un médico es el primer consciente del daño que haría una huelga. Deben estar al límite, ¿no?
— Por supuesto. Lo último que queremos es perjudicar al paciente. Es una profesión vocacional al cien por cien. Sí, es una situación límite. Siempre hemos estado dispuestos a negociar, pero la administración se ha cerrado en banda. No había más alternativas que la amenaza de huelga, que supone el fracaso absoluto de la negociación.

Parece que en los últimos días ha cambiado la actitud del Govern...
— Han tenido tiempo para hacerlo antes. Han ido a la prensa sin hacernos aún una propuesta.

¿Esperaba el colectivo que el cambio en el Govern trajera esto?
— Pensábamos que esto ya estaría consolidado, así lo decían en campaña los partidos principales. Pero enseguida ya dejaron claro que la carrera profesional ni se implantaría ni se retribuiría. Hasta 2017, porque no hay dinero, cuando estaba presupuestado y financiado, al menos este año. ¿Dónde va esta partida? La presidenta dijo que primero son los pobres, los que no tienen trabajo... Esto nos parece una ofensa, somos los primeros que queremos que esta gente reciba las ayudas necesarias, pero que se use como arma hacia nosotros es inaceptable, cuando se está tirando dinero por otros lados, y se mantienen cosas como el nivel 33. Nadie renuncia. Los asesores se han multiplicado, y tantas cosas más. Y quieren pagar peonadas, ¿en qué quedamos? ¿Hay dinero o no? Hay que optimizar los recursos, preguntar a los responsables de cada servicio como optimizarlos. Solo hemos visto recortes, y nadie pregunta a los profesionales qué se puede hacer para mejorar. Queremos más capacidad de gestión.

¿Optimiza o no la apertura de los centros por la tarde?
— Es algo controvertido. Cerrar los centros por la tarde tuvo un coste. Ahora se quiere implantar de nuevo, pero sin negociar con los profesionales, que se sienten de nuevo en un segundo plano. Nadie se opone, pero se tiene que hacer con flexibilidad y con el personal suficiente y necesario.

¿Tiene la sanidad de Menorca el personal suficiente y necesario?
— Nunca sobran médicos. Y menos aquí, con lo difícil que ha sido captar y fidelizar profesionales.

¿Ha sido? ¿Ya no pasa?
— Ha habido una época buena, con la llegada de profesionales de otros continentes, pero vuelven los indicios de dificultades. En un par de meses se han ido cuatro o cinco por motivos personales, y esto preocupa. No es aún un problema, pero no se puede infravalorar.

¿Las listas de espera en algunas especialidades son a causa de la falta de médicos?
— Oftalmología, traumatología... tienen dificultades con la listas de espera. Son plantillas ajustadas y en un futuro se tendrá que plantear redimensionarlas porque la demanda va en aumento. Hasta ahora nos hemos conformado con que no se redujeran.

Se avecinan mejoras. Radioterapia, avioneta 24 horas...
— La radioterapia es un logro muy importante. Pese a ello, la residencia en Son Espases sigue siendo una prioridad. Y hay que contar con un medio de transporte aéreo ágil y permanente 24 horas en la Isla, el que sea.

En Urgencias lo debe ver claro...
— Hay cosas que no se pueden demorar. El tiempo es oro, nunca mejor dicho. Solo pedimos una asistencia igual al resto de los españoles. El transporte es esencial.

En la campaña electoral del 20-D se vuelve a hablar del tratamiento a inmigrantes sin papeles. ¿Cuál ha sido la incidencia?
— No mucha. Siempre hemos dicho que atenderemos a todas las personas que vengan a Urgencias. No hacemos trámites administrativos. Todo el mundo merece ser atendido, por humanidad y por salud pública.

Ya que estamos en Urgencias. ¿Se hace un buen uso?
— No se hace un uso del todo adecuado de las urgencias hospitalarias. Se tendrían que reservar para los casos más graves, pero claro, la percepción es subjetiva. Aunque hay cosas muy evidentes. No obstante, para poder tratar correctamente las urgencias en atención primaria se necesitan medios diagnósticos y terapéuticos. Los rayos X de Dalt Sant Joan está estropeado desde mayo de 2014. Se tiene que potenciar la atención primaria, y para esto necesitan medios. No se ha sustituido en los últimos años a un solo médico de primaria por vacaciones o bajas. Y solo en Menorca, en Mallorca sí se sustituyen.

¿Buen ambiente en el hospital?
— No hay mal ambiente, pero si una desilusión. La motivación está, pero se percibe decepción. Han sido años muy duros. Lo de la carrera profesional ha sido un ¡uf!... No levantamos cabeza. Hemos hecho un sacrificio, hemos sido solidarios y ahora otro palo.

¿Y con la gerencia?
— Hemos empezado a hablar. Consideramos importante estabilizar las plantillas. Hay muchas cosas, nos preocupa que nos vuelvan a hablar de números, cuando no se pueden analizar de forma fría. No queremos más pasos hacia atrás.