Incluyen también aparatos electrónicos, ropa, pilas, muebles, restos procedentes de obras menores, limpieza viaria y vehículos abandonados. | Josep Bagur Gomila

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Los datos sitúan a Menorca en una situación favorable para alcanzar los objetivos que la Unión Europea establece para 2020 en materia de residuos. El año pasado se generaron en la Isla un total de 73.826 toneladas de basuras domésticas, según se desprende de la memoria del Consorcio de Residuos y Energía de la Isla. De estos, se reciclaron y reutilizaron cerca de un 40 por ciento, es decir, 29.505 toneladas.

La normativa europea exige que los estados miembros alcancen antes de 2020 la cifra de reciclaje de, como mínimo, el 50 por ciento de residuos de materiales tales como, al menos, el papel, los metales, el plástico y el vidrio de los residuos domésticos. Así pues, Menorca deberá aumentar en 10 puntos su porcentaje de reciclado durante los próximos cinco años. Esto supone conseguir reciclar y reutilizar unas 7.400 toneladas más de residuos al año.

Comparativamente, Menorca se encuentra en una posición preferente respecto a la media española, que tiene una tasa de reciclado del 30 por ciento. Sin embargo, sigue ligeramente por debajo de la media europea, que es de un 42 por ciento. Para tratar de mejorar estas cifras, el seno de la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Senado acaba de hacer público el informe de la ponencia de estudio para la evaluación de diversos aspectos en materia de residuos y el análisis de los objetivos cumplidos y de la estrategia a seguir en el marco de la Unión Europea, donde se resumen las aportaciones y trabajos de cerca de 40 expertos.

En el documento se incluyen 19 recomendaciones, entre las que destacan aquellas relacionadas con una mayor fiscalidad para disuadir de aportar restos al vertedero. Concluyen que en aquellos países donde es más caro verter el procentaje de reciclado se dispara drásticamente.

En España, tan solo tres comunidades autónomas tienen una fiscalidad sobre vertido. Por este motivo, señalan que el problema fundamental de nuestro país es la excesiva dependencia del vertido, por lo que proponen incorporar una tasa en línea con las cantidades fijadas por los países europeos más avanzados. En este sentido, la normativa europea establece para el año 2016 la reducción al 35 por ciento de la cantidad de residuos biodegradables que se vertían en 1995. España, actualmente, vierte un 60 por ciento de sus residuos.