Los alcaldes y representantes del Consell, este jueves en Ciutadella. | Josep Bagur Gomila

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Los alcaldes y alcaldesas de los ocho municipios de la Isla reafirmaron ayer su compromiso con los programas humanitarios del Fons Menorquí de Cooperació y acordaron trabajar en una bolsa de inmuebles de alquiler y una guía de recursos para los 50 refugiados que actualmente se encuentran en el antiguo albergue Playa de Palma de Mallorca.

Para facilitar que estas personas encuentren un municipio donde asentarse se les facilitará, a partir de febrero de 2017, una lista de los servicios sociales con los que cuenta cada municipio: sociosanitarios, educativos, de inserción laboral y, especialmente de acceso a la vivienda. Ésta será la mayor dificultad con la que se encontrarán, según la gerente del Fons, Marga Benejam, debido por un lado a la escasa oferta de inmuebles en alquiler, y por otro a la falta de avales que puedan presentar. Por ello, y a pesar de que aún no se han definido las condiciones para ceder viviendas a los refugiados, el Fons Menorquí de Cooperació llama a todo aquel con una vivienda vacía a ofrecerla a los ayuntamientos, al Consell o al Fons para alquilarla a estas personas «a un precio asumible». Esta iniciativa se coordinará en paralelo a los servicios de vivienda del Consell, al que podrán acceder en las mismas condiciones que los residentes de la Isla. Su situación «no se priorizará», en este caso, por encima de la de los menorquines, subraya el conseller de Cultura Miquel A. Maria. Sí se observa la posibilidad de volver a poner en marcha el programa Llars, gestionado por la Cruz Roja, para que la administración insular avale los alquileres de los refugiados.

En el plan de acogida se desecha la posibilidad de que los movilizados residan en casa particulares con otras personas, algo totalmente desaconsejado para Benejam «dado que ya han pasado por una primera fase de adaptación», y buscan establecerse en una población a medio plazo.