María Lourdes Triay y Pedro Moll son los dos socios de la carnicería que ahora echa el cierre | Gemma Andreu

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Corrían los años 60 cuando el matrimonio formado por María Lourdes Triay y Pedro Moll rubricaban un contrato indefinido de 1.000 pesetas mensuales en concepto de alquiler por un local municipal. Lo firmó el alcalde pedáneo de Es Migjorn Gran José Pons Galmés, el mismo que había fijado el precio. En aquel entonces, ese millar de pesetas era una cantidad considerable y alta. Y de las 1.000 pesetas pasó a 6 euros con el cambio de moneda. Un alquiler que sigue vigente ahora porque nadie ha planteado su actualización. Ha estado en el ojo del huracán, centro de la polémica de la crisis de gobierno municipal. Y es que el actual alcalde, Pere Moll, es hijo de los dos socios del negocio y hermano del actual administrador.

El jarro de agua fría que ha caído sobre el matrimonio Moll Triay cuando los «amigos» del alcalde -tal como ironiza su madre- han querido «ensuciar» la gestión de Pere Moll y ello ha pesado para decidir cerrar el negocio y dar, por tanto, portazo a una de las aristas de la polémica. María Lourdes Triay asegura que «ante las exigencias de sus 'amigos' nos hemos querido retirar». No obstante, el motivo central de esta decisión ha sido el hecho que a Miquel Moll, actual regente, le han ofrecido un atractivo puesto de trabajo, por parte de una empresa.

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