La protesta ha tenido lugar a las puertas del Hospital. | Josep Bagur Gomila

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Cerca de un centenar de profesionales de todos los departamentos del Hospital Mateu Orfila (médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y personal de mantenimiento entre otros) se han concentradoen la mañana de este jueves durante diez minutos a las puertas del centro para rechazar la aplicación del decreto del catalán, que establece la obligatoriedad del idioma para los trabajadores sanitarios al establecerlo como un requisito y no como merito, tal y como sucede hasta ahora.

La protesta ha sido convocada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF-Sanidad) aunque a título personal se han unido trabajadores de otros sindicatos como Simebal, que ha dado libertad de acción a sus afiliados y simpatizantes.

Nadia Popel, doctora de Urgencias de origen ucraniano, ha puesto voz al colectivo sanitarios con la lectura de un comunicado en el que denuncia que la exigencia del catalán como requisito se trata "de algo más político" porque en realidad "no es un problema real, no existen problemas de comunicación en el día a día entre trabajadores y usuarios".

Se cuestionan "dónde queda la calidad de la asistencia" y cuestionan que puedan acceder al empleo "personas menos cualificadas profesionalmente y con menos experiencia, pero con un papel que les permite ser aptos". Un nivel B2 para médicos y enfermeras que, aseguran, exige unos conocimientos de redacción y gramaticales que no les hacen falta en su trabajo diario.

Este viernes la mesa sectorial de sanidad se reúne con la aplicación del perfil lingüístico a los sanitarios como un punto a aprobar. De nuevo se espera que Simebal y Satse planten al Govern. El decreto del catalán saldría así adelante sin los médicos y enfermeras y con amenaza de impugnación en los tribunales.

"Los pacientes nos transmiten en las consultas que saben que ha habido problemas de falta de médicos en el pasado y que no lo entienden. A un año de las oposiciones esto genera angustia y tampoco es un beneficio para los menorquines, trabajadores que ya tienen una edad y que se han presentado al B1 y lo han suspendido, a ellos también les enfada", ha explicado hoy una doctora de fuera de la Isla a las puertas del 'Mateu Orfila'.