A la mejora que requiere la central hay que sumar el aislamiento por la ausencia de cable submarino | Javier Coll

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El sistema que promueve Endesa para reducir el nivel de emisiones de la central térmica de Maó debe haber entrado en funcionamiento en dos años, en concreto, antes de 2020 para cumplir con la directiva europea. Durante este período la compañía debe superar todos los farragosos trámites administrativos que permitan -o no- la ejecución del proyecto. La compañía especifica que una vez disponga de todas las autorizaciones, será necesario un año de trabajo para que el sistema pueda entrar en funcionamiento. De ahí que el tiempo apremia.

El proyecto aún no se ha remitido al Ayuntamiento de Maó para obtener la licencia municipal, un trámite que la compañía asegura que hará en breve. Explica que el proceso previo a éste ya se ha llevado a cabo. Indica que ha remitido al Ayuntamiento el escrito de interferencias, es decir, pide conocer por donde discurren los servicios de telefonía, electricidad y agua, entre otros, para así, establecer por dónde van a pasar los suyos. Endesa confía en recibir respuesta «en días o semanas» y de inmediato, presentará la solicitud de licencia municipal para evitar que el tiempo juegue en su contra.

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