Maqueta del proyecto de reconversión de Milà

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La presidenta Susana Mora presentó ayer uno de los proyectos más atractivos del actual mandato del Consell, aunque su ejecución deberá esperar al que comience en 2019. Se trata de aprovechar el suelo de Milà para, además de albergar la planta de tratamiento de los residuos, instalar un centro de producción de energías renovables.

El resultado será la transformación de casi nueve hectáreas de terreno bajo el que descansan toneladas de residuos en un centro de generación eléctrica. Con esa idea se encargó un estudio a Ingecid, una consultora de ingeniería de la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de Santander, que plantea la viabilidad y estrategia para llevar a cabo una actuación de iniciativa pública que supondrá una inversión de 13.280.000 euros.

Los presupuestos del Consell de 2019 dedicarán ya una partida para la redacción de los primeros proyectos relacionados con esta gran actuación.

Se propone la repotenciación del actual parque eólico, el aprovechamiento de Milà I y Milà II para sendas instalaciones fotovoltaicas y, más adelante, una planta de biogás a partir de los residuos que llegan a la planta. El resultado sería pasar del 1,7 por ciento de energía renovable que produce actualmente al 7,3.

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