El conjunto arquitectónico constará de ocho planta: Tres pisos en altura, planta baja, semisótano y tres pisos en profundidad que se equiparán en una segunda fase del proyecto. El auditorio, en lo más profundo, constará de platea, escenario, anfiteatro y foyer, entre otros servicios

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El auditorio de la futura sede del Conservatorio de Música se ubicará a una profundidad de doce metros, el equivalente a cuatro pisos, el descenso que deberá realizar el público para acceder al patio de butacas. Lo revela el proyecto ejecutivo de reconversión de la Sala Augusta, en exposición pública hasta el 13 de enero, que ha elaborado el arquitecto Josep Llinàs –autor del proyecto ganador del concurso de ideas en 2011– y que se ha se tenido que adaptar para incluir una de las grandes demandas de la comunidad educativa del Conservatorio, la presencia de un auditorio con dimensiones suficientes.

La solución, como se había anunciado, es la sustitución del aparcamiento de 26 plazas inicialmente proyectado por un auditorio con capacidad para 400 personas y un escenario de cien metros cuadrados. Esa importante modificación, asegura el arquitecto, ha obligado a «replanteos radicales» de cuestiones como las salidas de emergencia, que requerirán de un paso subterráneo mediante dos túneles que desembocarán en el parque de Es Freginal. Este cambio ha supuesto un «un incremento más que considerable» de la complejidad estructural del edificio, que deberá apoyarse en el techo del auditorio.

El tercer gran dolor de cabeza que ha supuesto la inclusión del auditorio ha sido el diseño de una escalera para encauzar el tránsito del público hacia la platea, salvar esos doce metros de altura hasta el patio de butacas, un recorrido que el autor del proyecto entiende que debe ser «capaz de introducir distracción e interés en el descenso o subida de escaleras, equivalente a cuatro plantas de altura». El equipamiento del auditorio se dejará para una segunda fase e implicará la desaparición del aparcamiento, aunque se mantienen el resto de dependencias previstas en el anteproyecto de 2011.

En una primera fase se llevará a cabo la reforma estructural de toda la edificación, el cierre, distribución y acabados interiores de la parte de las aulas, espacios comunes y secretaría, con el objetivo de que pueda comenzar cuanto antes la actividad docente. Todos esos trabajos se concentrarán desde la planta de semisótano hasta la última planta, mientras que en la segunda fase se llevarán a cabo los acabados interiores, instalaciones y equipamientos del auditorio, así como los túneles de evacuación, que se ubicarán en la tercera planta subterránea.

El conjunto arquitectónico, al que se accederá por una rampa para salvar la diferencia de cota entre la Sala Augusta y la calle, contará con dos nuevas edificaciones entre las que se generará un espacio público, una pequeña plaza. Los nuevos edificios han sido proyectados con el objetivo de no restar importancia la Sala Augusta. En ese sentido, las construcciones de nueva planta tendrán la misma anchura, no superarán en altura al viejo teatro y sus cubiertas también serán de dos aguas.