Imagen de archivo de un grupo de viviendas ubicadas en Es Grau

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El alquiler turístico pierde apoyos entre los menorquines. Cada vez es mayor el número de ciudadanos que rechaza el arrendamiento vacacional en viviendas particulares. Así lo desvela una encuesta bienal impulsada por la Agencia de Estrategia Turística Illes Balears (AETIB) que cifra en un 37,8 por ciento el número de encuestados que está en desacuerdo con la actividad. En solo dos años, esta oposición ha crecido veinte puntos, teniendo en cuenta que el sondeo realizado en 2016 contabilizaba tan solo un 17,2 por ciento de menorquines encuestados en esta posición contraria al alquiler turístico.

Hay que puntualizar que sigue siendo mayoritario el porcentaje de isleños que se muestran de acuerdo con el alquiler turístico de viviendas particulares. A día de hoy, un 51 por ciento de los encuestados lo apoya. Pero al mismo ritmo que ganan peso quienes rechazan la actividad, lo pierden quienes lo aceptan. Y es que, hace dos años, el número de menorquines que se posicionaba a favor del alquiler vacacional representaba el 74,7 por ciento de los encuestados. Esta aceptación ha bajado, por tanto, veinte puntos.

La mayor oposición coincide con el incremento de los precios de las viviendas y con el reducido stock en el que se ha quedado la actividad residencial en la Isla. Hay baja oferta y elevada demanda. Y probablemente estos efectos han calado entre la población.

El rechazo se acrecienta en las islas cuya situación del alquiler es más acuciante. En Eivissa, donde es prácticamente imposible encontrar piso, es donde peor opinión tienen los residentes del alquiler turístico. Casi la mitad de los encuestados está en desacuerdo. Y el 41 por ciento lo acepta.

Esta encuesta, que se llevó a cabo durante los meses de octubre y noviembre de 2018 entre 450 residentes en Menorca (1.950 en todo Balears) desvela, por otro lado, que a diferencia de la peor percepción del alquiler, mejora la satisfacción de los menorquines con respecto al turismo y su impacto sobre la calidad de vida de los residentes.

El 81,6 por ciento de los ciudadanos se muestra satisfecho. Es la isla más optimista en este sentido. Además, el 82,8 por ciento opina que la actividad turística mejora o mantiene su calidad de vida. Solo el 7,7 por ciento considera que la perjudica.