Imagen de archivo de dos jóvenes a punto de tomar un avión en el Aeropuerto de Menorca. | Javier Coll

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En unas pocas semanas numerosos jóvenes se marcharán de la Isla para cursar una carrera universitaria en Barcelona, Madrid, Palma u otra ciudad española, una nueva experiencia académica y también vivencial que supone un desembolso para la economía familiar de entorno a 10.000 euros. Es para los padres un golpe a nivel sentimental, pero también a nivel económico, tal como coinciden en apuntar algunas de las familias que en septiembre se estrenarán en eso de tener un hijo fuera.

Mientras que estudiar en la extensión universitaria de la UIB en Alaior representa asumir el coste de la matrícula que a lo sumo ascenderá a los 1.300 euros (dependiendo de la carrera) y a lo que hay que agregar algún que otro gasto como el transporte, estudiar fuera significa multiplicar este coste por siete o incluso por ocho.

Barcelona y Madrid son ciudades que generan un desembolso similar para las familias, aunque Madrid le lleva la delantera. Su coste ronda, de media, los 10.000 euros el curso contando el alquiler de una habitación (se pagan los doce meses), la matrícula en una universidad pública, el transporte en la ciudad (calculando diez meses de curso académico), los billetes de avión y la manutención. No se incluyen los gastos para ocio.

Así, aunque en Barcelona los pisos oscilan entre los 300 y los 400 euros por habitación en una vivienda para cuatro personas, en la capital de España la media se sitúa en los 500 euros.

Una de las zonas más frecuentadas por los estudiantes menorquines en Barcelona es el Eixample, en el entorno de la Sagrada Família, cuyos pisos de cuatro habitaciones rondan los 1.500 euros. Existe la opción de obtener una plaza en la Casa de Menorca en Barcelona. Y aunque para este curso tan solo se han ofertado seis puestos, representan un coste de 1.800 euros en total.

En el caso de Madrid, y tal como explica a «Es Diari» Diego Poole, director de Aluni.net –una empresa con 22 años de experiencia en el sector dedicada al alquiler de habitaciones y que ha gestionado el alojamiento de más de 30.000 estudiantes–, las zonas más solicitadas son Moncloa, Chamberí y el centro (cerca de Sol). Y confirma que el precio medio de una habitación en un piso compartido en Madrid ronda los 500 euros. Según las zonas «hay una gran variación» y si en áreas menos céntricas la habitación oscila entre los 300 y los 400 euros, en las más céntricas cuestan entre 400 y 600 euros. Agrega que los estudiantes suelen preferir «estar cerca del centro de la ciudad a cerca del lugar de estudios». Y añade que las familias que no pueden pagarse un piso en el centro, van a zonas más asequibles como Vicálvaro o Moratalaz.

En cuanto al transporte, la realidad es la contraria, ya que moverse por la Ciutat Comtal es más costoso que hacerlo por Madrid.

También hay que tener en cuenta los desplazamientos para ir y volver de Menorca. Los billetes con Madrid son más elevados que los enlaces con Barcelona. Tomando como referencia seis billetes (uno para septiembre, dos en Navidad, otros dos en Semana Santa y otro para junio), viajar entre Menorca y la capital cuesta unos 100 euros más.

En cuanto a la elección de Mallorca para formarse en estudios superiores, el desembolso es ligeramente inferior. Ronda los 8.300 euros. Mientras que el precio de los pisos se asemeja y no muestra grandes diferencias con Barcelona, la universidad es menos costosa al igual que los billetes de avión. Los mismos seis pasajes no superan ni tan siquiera los 100 euros. Existe la posibilidad de alojarse en la residencia universitaria de la UIB. La pensión completa y la limpieza un día por semana cuesta 845 euros mensuales.

Hay que indicar a todo ello que las familias pueden reducir estos costes accediendo a las becas para hacer más llevadera esta cuesta de septiembre universitaria.