La compra de una vivienda es uno de los contratos más importantes que los consumidores firman a lo largo de su vida | Gemma Andreu

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Las condiciones de financiación bancaria, la falta de suficiente ahorro de los potenciales compradores para hacer frente a los pagos de la entrada y el aumento de los precios que se está viviendo en los últimos años están provocando que el mercado menorquín de compraventa deje atrás el crecimiento y entre en una fase de estancamiento. Los agentes inmobiliarios consideran que la actual situación requiere un esfuerzo de los propietarios para aceptar rebajas y ofertas que deberían situarse en torno al 15 por ciento.

Son reflexiones surgidas de la Jornada Inmobiliaria de Menorca 2019, celebrada ayer en Maó de la mano del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Balears y de la Asociación de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria. El encuentro sirvió para que los profesionales intercambiaran impresiones, analizaran la dirección a la que apunta el mercado y definieran los grandes impedimentos para la actividad.

Los vocales menorquines del colegio, Daniel Fernández y Joaquín Ferrer, valoraron para «Es Diari» junto a la presidenta, Natalia Bueno, las grandes claves y especificidades del mercado menorquín. Coinciden en que los precios «han tocado techo», o como mínimo, así debería de ser en un contexto en el que, se reafirman, se ha alcanzado una situación de estancamiento. El gran freno es, no obstante, la poca capacidad de los compradores de aportar el ahorro necesario, un mínimo de 30.000 euros para completar el 80 por ciento de financiación que por regla general conceden los bancos.

Ello hace que, a pesar de que actualmente, tras una espectacular escalada de precios, las cuotas de una hipoteca sean más accesibles que las de una vivienda de alquiler, muchos ciudadanos se vean privados de la posibilidad de dar el salto a la compra. Las medidas propuestas por el Govern para hacer aflorar viviendas de alquiler se observan como una gota de agua en el océano.

El estancamiento no solamente lo protagonizan las operaciones más comunes, las de compraventa de pisos en zonas urbanas, sino también las de otros segmentos que en los últimos años venían dando alegrías, como el de la compraventa de fincas para convertirlas generalmente en negocios turísticos. «Los franceses ya no vienen», fue una de las frases más escuchadas». La razón es otro de las debilidades apuntadas, las trabas burocráticas. También ha caído en picado la venta de solares para la construcción de nuevas viviendas.