Los grandes hoteles siguen con un nivel muy bajo de clientes en la segunda semana de julio. | Gemma Andreu

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La actividad en los hoteles menorquines se está reavivando con una lentitud exasperante. Las reservas que están entrando son «residuales» y la inquietud no se centra en salvar la temporada, ni mucho menos, sino en intentar cubrir los costes de la apertura, según explica el presidente de la Asociación Hotelera de Menorca (Ashome), Luis Casals, quien asegura que los grandes hoteles que se han decidido a abrir están registrando ocupaciones que «se mueven entre el 10 y el 15 por ciento», cifras muy bajas que está previsto que se mantengan hasta finales de mes.

Los hoteles más pequeños, sobre todo los de interior y los del ámbito rural, están registrando ocupaciones superiores en algunos casos, pero los que concentran un mayor número de plazas, principalmente ubicados en la costa, están prácticamente vacíos a la espera de que anime el tráfico aéreo. Esas ocupaciones de entre el 10 y el 15 por ciento de las plazas se registran hasta la cuarta semana del mes, entre el 20 y el 25 de julio. Más allá se espera que la oferta de vuelos para llegar a Menorca crezca considerablemente.

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