Pleno en la sala multifuncional. La sesión plenaria se desarrolló este jueves por primera vez en la sala multifuncional para que los regidores pudieran mantener la distancia de seguridad entre ellos, al contrario del último pleno, en julio, que tuvo lugar en el altillo de Can Saura | Josep Bagur Gomila

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Casi tres meses después, Joana Gomila se sometió la tarde de este jueves al largo interrogatorio al que le sometieron Antoni Juaneda (PP) y, especialmente, Jaume Anglada (Ciudadanos), en la sesión plenaria celebrada en la sala multifuncional. La alcaldesa se defendió con firmeza y brevedad en la retahíla de cuestiones que le plantearon ambos ediles y optó por repartir responsabilidades en cuanto a la peligrosa concentración ocurrida frente al palacio del caixer senyor el pasado día 23 a las 14 horas que originó la comparecencia en el punto sexto del pleno.

Diluido en el tiempo lo que en su día fue un escándalo que traspasó fronteras, esa perspectiva permitió a Gomila valorar que lo sucedido «no ha tenido ninguna consecuencia, la imagen de Ciutadella no se ha visto afectada porque si ha venido menos turismo no ha sido por esas imágenes, y tampoco se produjo ningún contagio». Fue, en palabras de Juaneda, «una falta de previsión e improvisación», hasta el punto, dijo, de que «la junta de seguridad fue casi una tertulia porque todo se fió a la suerte y a la responsabilidad de la gente, y eso no basta».

La primera edil explicó la presencia policial en cada turno, con sus refuerzos, incluidos los 17 de la UPR que solo estuvieron de servicio por la noche, y admitió que existió riesgo sanitario en el primer toc de fabiol. Respondió al edil del PP que la responsabilidad de lo sucedido fue de las personas que acudieron incumpliendo las normas sanitarias «y de la junta de seguridad que debía haber tenido en cuenta la presencia policial en este acto».

Aunque se negó a valorar las críticas declaraciones aparecidas en este diario a cargo de sindicatos y de la directora insular de la Administración General del Estado, Isabel López, sí se refirió a sus palabras cuando habló de un exceso de confianza y falta de previsión. Recordó Gomila que «la junta de seguridad la preside también ella, por tanto la responsabilidad sería compartida». Informó, además, que todavía no ha podido celebrarse una nueva junta de seguridad para valorar lo sucedido, aunque aseguró haberla solicitado pero la celebración de las juntas de los otros municipios ha supuesto que no haya habido fechas disponibles.

La alcaldesa confirmó que no se ha levantado ninguna acta sancionadora a ninguno de los participantes en la concentración, ni depurado a ningún cargo de los implicados «porque fue un hecho puntual que no debía haber sucedido, pero en general el dispositivo previsto fue el adecuado».

Jaume Anglada le requirió que se refiriese a los nervios y llamadas que hubo tras lo sucedido del mismo día 23, aunque solo respondió que fueron para conocer el por qué de la ausencia policial. Negó que se modificara el dispositivo para asegurar que a las 18 horas no se repitiera la concentración, ni que se hubiera descartado un cuadrante de turnos. De cara a 2021, como era lógico, dijo que se tomarían las medidas pertinentes si se repiten las circunstancias.