Miquel Company, en el centro, y en primer plano, Miquel Àngel Maria | Josep Bagur Gomila

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La encendida defensa de Miquel Maria, portavoz de Més per Menorca, para que el Consell aprobase la retirada de la Medalla de Oro que la institución menorquina concedió al rey Juan Carlos en 1993 no bastó para convencer al PSOE. Los socialistas debieron entender que era una buena oportunidad para marcar diferencias con sus socios de gobierno y con su abstención impidieron que la idea saliera adelante.

Més per Menorca y Unidos Podemos sumaron cuatro votos pero el PP y Ciudadanos que votaron en contra sumaron cinco, de modo que el rey emérito conservará la distinción.

Miquel Company justificó la posición socialista indicando que en tiempos de pandemia y crisis socioeconómica no es esa la preocupación de la sociedad, aunque rechaza las presuntas actuaciones que le achacan a don Juan Carlos, «que son indignas», dijo.

Ayuso, de Ciudadanos, alegó que es prematuro, «no hay imputación formal, equivaldría a condenar antes de juzgar, si hay imputación y sentencia, entonces será el momento», argumentó.

Que el momento es inadecuado fue también uno de los motivos utilizados por Misericordia Sugrañes, PP, «¿a qué dedica sus esfuerzos, Sr. Maria, en una situación como la que tenemos encima?», comenzó su intervención. Además de criticar que en la propuesta nacionalista subyace el espíritu de acabar con la Constitución del 78, echó mano de la misma para leer el motivo de la distinción al monarca constitucional, «haber conducido impecablemente el proceso de transformación del régimen político español en una monarquía parlamentaria, democrática y moderna». Puso como ejemplo que a ningún escritor le retiran por su conducta posterior un premio otorgado antes.