Las dependencias de la extensión universitaria de Can Salort se han adaptado a las nuevas exigencias sanitarias derivadas de la pandemia. | Josep Bagur Gomila

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La extensión universitaria de la UIB en Can Salort comienza hoy las clases con un importante incremento de matrícula. En estos momentos, con el proceso de inscripciones todavía abierto, los cinco grados que se imparten en Alaior cuentan con 271 estudiantes matriculados, cuando la cifra en el inicio de las clases del curso 2019/2020 era de 238. Son 33 alumnos más, una subida de casi el 14 por ciento. En cursos precedentes, la matrícula se movió en torno a 240 o 250 estudiantes, una vez cerrado el plazo para las inscripciones.
Según informan desde la UIB, en el momento de comenzar las clases, el curso pasado se contaba con 75 estudiantes de nuevo ingreso en Can Salort, cifra que ha crecido hasta los 92 en esta ocasión. Son 17 más, un 22 por ciento, cuando en el conjunto de la universidad balear las matrículas de nuevo ingreso han crecido sobre el 10 por ciento. La tendencia a aumentar el alumnado es generalizada en la UIB.

Varios factores contribuyen a este incremento, aunque el vicerrector de Innovación y Relaciones Institucionales, Jordi Llabrés, apunta a que con la pandemia de la covid-19 los estudiantes de las Islas han preferido no salir a estudiar fuera, han sido cautos. Llabrés comenta que el aumento de la matrícula, en el caso de Can Salort, se ha producido en los grados de Administración y Dirección de Empresas, Derecho y Turismo, puesto que los otros dos, Enfermería y Educación Primaria, ya han agotado las plazas en los últimos cursos. «Los grados relacionados con la economía no solían llenarse y en esta ocasión casi lo han hecho», explica Llabrés, aunque el aumento de la demanda se puede considerar como común a la mayoría de las titulaciones. En el caso de Administración y Dirección de Empresas, la consecuencia del aumento de las matrículas en el conjunto de la UIB (no solo en Can Salort) es que durante la primera semana no se impartirán clases presenciales, sino que el curso comenzará on line. Esto es así porque prefieren cerrar el periodo de inscripciones y estudiar bien cómo pueden acondicionar los espacios para adaptarse a las medidas de prevención de la covid-19. «Es un incremento de matrículas importante, contábamos con él», indica el vicerrector. En cuanto a la adaptación, en general, de las clases a la pandemia, la apuesta del Rectorado de la UIB es por una presencialidad adaptada a los espacios disponibles, teniendo en cuenta que los aforos se han reducido al 50 por ciento. Jordi Llabrés comenta que las directrices son que los alumnos de primer curso acudan a clase con la mayor frecuencia posible, y que a partir de segundo haya más clases teóricas telemáticas, cuando los grupos sean grandes, con prácticas en los campus en grupos reducidos. Llabrés asegura que «en el caso de la extensión universitaria de Menorca no se esperan problemas de espacio», aunque ahora deberán ser los responsables de cada departamento los que analicen si con las matrículas finales se pueden adaptar bien a las aulas. No habrá cambios en métodos como la itinerancia de los docentes. De hecho, en las sedes de las islas menores las clases teóricas por videoconferencia, sin acudir cada día al aula de forma presencial, han sido siempre habituales. Es más, «la experiencia de veinte años en las extensiones de Menorca y Eivissa nos permitió adaptarnos más rápido al confinamiento».