Catalina Salom, payesa del "lloc" de Lluriach Vell, en el camino de Tramontana. | EFE/ David Arquimbau Sintes

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El papel de la mujer en el campo de Menorca ha ido creciendo en los últimos años, pero sigue siendo una asignatura pendiente. Según los últimos datos del FOGAIBA, solo el 21 % de los titulares de las 767 explotaciones agrarias en la Isla son mujeres, mientras que 79 fincas tienen gestión compartida.

En el camino de Tramontana, que une el pueblo de Es Mercadal con las playas del norte de la isla, se eleva la finca de Lluriach Vell, una explotación agraria trabajada por la payesa Catalina Salom, que celebrará este lunes en el marco del Día de la Mujer los avances obtenidos.

Las payesas piden paso en el campo de Menorca
Foto: Efe / David Arquimbau

“Cada vez somos más las mujeres que trabajamos en el campo y también las que estamos aseguradas y dadas de alta de la Seguridad Social en igualdad de condiciones que el hombre. Además, el porcentaje de mujeres que dirigen una finca ganadera o agrícola ha crecido, aunque todavía falta mucho para equipararse con las gestionadas por hombres”, señala a Efe.

Catalina Salom se sumó plenamente a la finca en el año 2004, cuando le propusieron trabajar junto con su marido, Toni Bosch Moll, que ya ejercía la profesión. Así, Salom cambió su plaza de auxiliar administrativa por el sector primario.

Las payesas piden paso en el campo de Menorca
Foto: Efe / David Arquimbau

“De pequeña ya me llamaba la atención, porque la familia de mi madre estaba vinculada al campo y a mí desde siempre me han gustado mucho los animales. Ahora mismo hay más trabajo en una explotación agraria en materia administrativa que en las oficinas. Todo está muy burocratizado y no sé cómo la gente mayor puede solventar el papeleo que nos exigen”, explica.

En el caso de Salom, el trabajo en el campo se une a su faceta de madre de dos niñas, Aina, de 10 años, y Laia, de 6.

“A primera hora de la mañana muño las vacas, doy de comer a los animales, elaboramos el queso artesanal y preparamos los pedidos. A todo esto, preparo las niñas para ir al colegio, pero ellas están muy contentas e incluso cuando nace un ternero le preparan su espacio y le dan las primeras atenciones. El trabajo en el campo nunca acaba y no puedes fallar porque los animales te reclaman”, detalla.

La finca de Lluriach Vell vende queso de la denominación de origen Mahón-Menorca y embutidos como la sobrasada y la “carn i xua”.

“Disponemos de un secadero para curar los quesos que se pueden comprar aquí mismo y en diferentes tiendas de Menorca. Cuando recibimos visitantes y les explicamos nuestra historia se ponen muy felices y nos agradecen la entrega al campo. Es una sensación muy agradable y estamos orgullosos”, concluye.