Un grupo de turistas, este martes paseando por las calles del centro de Ciutadella | Josep Bagur Gomila

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Nadie podrá cenar en los bares y restaurantes de la Isla hasta el lunes de la semana que viene. Son cinco días en los que la última (en teoría) comida del día deberá realizarse en el propio lugar de residencia, bien sea la doméstica habitual, bien sea la vacacional eventual. No hay distinciones, claro está, entre residentes y turistas.

Los cinco días referidos coinciden con el núcleo de las vacaciones de Semana Santa, en el que se espera la llegada de un cierto volumen de visitantes del resto de Balears o de aquellos procedentes de otros lugares más lejanos que hayan encontrado el modo de sortear el cierre perimetral de las distintas comunidades autónomas.

El sector de la restauración tiene que cerrar a las 17 horas cada día su parte interior (siempre con un aforo reducido a la mitad) y las terrazas a las 18 horas en vísperas de festivos, viernes y sábados. Ese miércoles es víspera, jueves y viernes festivos, tras los cuales viene un fin de semana. Este martes, por ejemplo, laboral sin más, pudieron abrir las terrazas hasta las 22 horas, coincidiendo con el comienzo del toque de queda. Para volver a hacerlo, deberán esperar al lunes que viene. El adelanto del cierre de las terrazas en fechas proclives al ocio pretende evitar fenómenos de ocio como el tardeo, donde las medidas de prevención de los contagios de covid-19 se pueden relajar con una mayor facilidad.

NOTA ACLARATORIA: En la edición de papel se informa de que la imposibilidad de servir cenas es por un periodo de seis días. Es un error derivado de una incorrecta interpretación de la norma, puesto que el lunes sí pueden abrir las terrazas a las 22 horas, ya que sí se permite en día festivo. Pedimos disculpas.