Imagen de archivo de la parada de taxis de la plaza de Es Pins de Ciutadella.

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Los taxistas de Ciutadella asumen la evidencia, este verano se han visto desbordados por la demanda, «ha habido caos porque el taxi ha sido prácticamente el único medio que han tenido los turistas para desplazarse, todo    ha recaído sobre nosotros», explica Antonio Vilches, con licencia en Ciutadella y presidente de la Asociación de Radio Taxi. «No volverá a pasar, buscaremos una solución, estamos dispuestos a activar licencias temporales durante cuatro meses en verano», anuncia. Cuenta para ello con el compromiso municipal.

Sergio Servera, teniente de alcaldía de Movilidad, lo confirma, «lo único que falta por determinar es el número de licencias». Los profesionales «hemos dado el cien por cien, pero ha habido momentos que ha faltado taxi y la centralita ha estado colapsada todo el verano», admite Vilches.

Uno de sus compromisos pasa precisamente por renovar los ordenadores de la centralita y contratar más personal de atención de la misma. No necesita la insinuación de autorizaciones de más VTC por parte de la consellera de Movilidad, «Radio Taxi pondrá todos los medios para que no se vuelva a vivir un verano como este», declara.

Ciutadella cuenta con 23 licencias y aunque la situación de carencia de vehículos se ha vivido en toda la Isla, allí ha sido más aguda. «No ocurría una cosa así en 30 años, que es el tiempo que llevo al volante, no lo había visto en mi vida». Pero se veía venir, un estudio encargado por el Consell a una consultora proponía a principios de 2019 triplicar el número de licencias temporales.

En esa fecha, solo Maó había activado 27 y la propuesta fijaba 90 en todo el ámbito insular, que cuenta con 104 licencias fijas.

Por qué ha pasado

«El transporte público no ha activado la oferta de la época prepandemia y la oferta del rent a car ha sido la mitad y a precios elevados». Esa es una de las causas que comparten el responsable municipal y el presidente del Radio Taxi. «Los chicos han estado al 200 por cien», agrega Vilches, lo que implica jornadas de hasta 14 horas.   

«He llevado a parejas de chavales a los que pedían 125 euros diarios por alquilar una moto y a familias a las que pedían 180 euros por el coche. Los restaurantes también tenían colas, a lo mejor habría que repartir la culpa entre todos», apunta, sin solayar en ningún caso la suya propia.

Taxista y psicólogo

Las situaciones vividas en julio y agosto, el periodo de verdadera saturación, han generado mucho estrés entre los taxistas, «hemos sufrido broncas a diario, es normal, si llegas tarde el cliente se ve apurado y carga contra nosotros», reconoce.

Pero además de ser salpicadero de culpas, señala que en muchas ocasiones han tenido que hacer de psicólogos para tranquilizar a los pasajeros y convencerlos de que no perderían el avión, aunque luego fueron muchos los que no llegaron a tiempo.

Con todo, añade, «no hemos sido un problema sino la solución para miles de turistas». Aeropuerto, restaurantes y calas para el baño han sido las carreras más demandadas.

En la parte positiva está la caja, que les ha permitido recuperar un 2020 prácticamente en blanco, «igual que a otros muchos negocios», confiesa.