La zona exterior de la cueva que está situada en el entorno del Talayot de Curnia, por el Camí Vell de Sant Climent.    | Gemma Andreu

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Un proyecto vanguardista consistente en la espectacular rehabilitación ya consumada de una antigua cantera de piedra marés para convertirla en vivienda se encuentra sometido a un expediente sancionador por parte del Ayuntamiento de Maó.

Ca’n Terra, adquirido por Antón García Abril, uno de los dos arquitectos del despacho Ensamble Studio, aúna un conjunto de cuevas comunicadas ubicadas en el entorno del poblado talayótico de Curnia Nou, en el Camí Vell de Sant Climent, cerca del Polígono Industrial de Maó.

A partir de una denuncia, el área de Urbanismo del Ayuntamiento emprendió la apertura de un expediente tras comprobar que la obra de rehabilitación se había llevado a cabo sin contar con la preceptiva licencia porque nunca llegó a solicitarse. El expediente aún no está resuelto, aunque dada la consumación de la rehabilitación, probablemente derivará en una sanción que podrá transcurrir paralela a la tramitación del permiso para que los trabajos puedan quedar legalizados.

Los responsables de la novedosa transformación de este enclave natural histórico que aparece en publicaciones especializadas en obras de arquitectura de lo más vanguardistas, deberán presentar el proyecto para realizar la solicitud de la licencia y poder continuar con su actividad.

De hecho Ca’n Terra, la cueva restaurada, se publicita en empresas inmobiliarias dedicadas al alquiler de construcciones singulares, en su mayoría de lujo, para que en ellas se realicen sesiones fotográficas o eventos, como es el caso de The SibaristProperity Homes.

La zona interior de la casa-cueva que se alquila por días tiene una superficie de 650 metros cuadrados y una zona exterior de 3.600 metros cuadrados. La rehabilitación llevada a cabo por los arquitectos de Ensamble Study, Antón García-Abril y Debora Mesa, es un espacio encontrado en la tierra, de ahí su nombre, del que ha surgido esta casa experimental para hacerla habitable.

En las fotografías que aparecen en diversos reportajes se aprecia el resultado de un trabajo realizado entre 2017 y 2019 que ha ganado el premio Charles Jencks 2019, del Institut of British Architects. A través de avanzados sistemas tecnológicos los técnicos realizaron una lectura de la superficie, con millones de puntos láser que registraron con precisión milimétrica todos los pliegues de la estructura de la cueva.

A continuación los dos arquitectos, manteniendo el respeto a la esencia de lo que fue aquel enclave, fueron elaborando unos espacios habitables en la gruta hasta lograr un resultado que se aprecia espectacular como revelan las imágenes. En él puede apreciarse una simbiosis armónica entre lo más ancestral del ser humano con la naturaleza y, al mismo tiempo, la vanguardia del proyecto.

El conjunto de cuevas en el entorno del poblado de Cornia Nou fue utilizado tiempo atrás como polvorín, también albergó vehículos militares.