El obispo Francesc Conesa presidió la solemne Eucaristía de la Inmaculada en la Catedral. | Toni Barber

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El obispo de Menorca, Francesc Conesa, afirmó ayer que «María es evangelizadora y modelo para que la Iglesia pueda anunciar el mensaje de Jesús. También manifestó que en las actitudes de María vemos reflejados los valores del Evangelio: «Su voluntad de servicio a su prima Isabel y a los discípulos; por el seguimiento fiel de Jesús hasta el Calvario, por su humildad y sencillez, y por su alegría».

El pastor de la Diócesis menorquina efectuó estas afirmaciones en la homilía que pronunció en la misa solemne celebrada en la Catedral con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción, que definió como «una jornada de gran contenido y significado, durante este tiempo de Adviento, para prepararnos con María la venida del Señor». El obispo concelebró con varios sacerdotes de las parroquias de Ciutadella, al tener la celebración carácter arciprestal.

«Que María nos ayude a ser cristianos misioneros dispuestos a seguir el camino para ser una Iglesia que sale a anunciar la alegría del Evangelio y la buena noticia de Jesús», proclamó el titular episcopal de la sede de Severo. Pidió abandonar «nuestros miedos y complejos», para lo que recordó las palabras del Papa Francisco: «hemos de anunciar el Evangelio a todos, por todas partes, en todas las ocasiones, sin retrasos, sin fastidio y sin miedo».

La celebración eucarística contó con el acompañamiento musical de la Capella Davídica, el organista Tomé Olives y el cantante Joan Taltavull. Al concluir la misa, el prelado, en nombre del Papa Francisco, impartió la bendición papal con indulgencia plenaria para los fieles que asistieron y recibieron la comunión. Al concluir la Eucaristía, los presbíteros, diáconos y el obispo se dirigieron a la capilla de la Inmaculada donde cantaron el Salve Regina.