La escasez de mercado de alquiler en la Isla supone otro contratiempo para los inquilinos que buscan piso.

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Una nueva vuelta de tuerca va a suponer para las economías domésticas el aumento récord del Índice de Precios al Consumo, también para los alquileres. El Instituto Nacional de Estadística (INE) revelaba ayer la cifra adelantada de diciembre, un mes en el que la inflación ha alcanzado su nivel más alto en casi 30 años, con un incremento del 6,7 por ciento interanual, 1,2 puntos más que en noviembre. La subida de la electricidad y la alimentación, entre otras necesidades diarias, ha marcado esta tendencia alcista.

El incremento supone que los contratos firmados este mes se van a encarecer como no lo habían hecho en el último decenio, prácticamente, dada las mínimas variaciones del índice de precios. La revisión anual del IPC se contempla, por lo general, en todos los contratos. Tomando como renta de referencia 600 euros mensuales, que sería el precio del alquiler medio en la Isla, el inquilino deberá pagar 482 euros más por año a partir de la revisión este mes. «En Menorca la situación será más grave porque hay poca oferta y los alquileres están muy comprimidos», observa José Pons Vela, de la inmobiliaria Bonnin Sansó. Y es, que, añade, «en Maó o Ciutadella, encontrar hoy un piso de tres habitaciones por menos de 700 euros es imposible». Es la consecuencia, señala el experto «de que en los últimos años no se haya incentivado la compra de primera vivienda, apenas se han tomado medidas para ello y la gente tiene que ir de alquiler».

Carmen López, de Finques Mô, opina que «estamos en una economía feroz y pagamos las consecuencias».Por ahora «no hemos tenido problemas, aunque se puede negociar si ambas partes se avienen». Está claro que el aumento después de años sin cambios «distorsionará economías domésticas, pero eso no quiere decir que haya especulación».