Un cartel anuncia que no quedan tests en una farmacia de Maó | Gemma Andreu

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Los test rápidos de antígenos se han convertido en la primera forma de diagnóstico del coronavirus y comprarlos para hacérselos en casa requiere ahora mismo de un peregrinaje por las farmacias de la Isla, porque estas los reciben con cuentagotas y tal como llegan, se venden. Entre el pasado 31 de diciembre y el 20 de enero la Cooperativa Farmacéutica Menorquina (Cofarme) ha distribuido 14.400 test a las boticas, 13.000 formaban parte de la última remesa de Fin de Año y otros 1.400 se repartieron este jueves. Eso supone que en lo que va de mes se han vendido test de antígenos a un ritmo de 720 diarios en las 40 farmacias asociadas.

Por otro lado, la media de test de antígenos realizados en los últimos siete días en la sanidad pública es de 352 frente a 271 PCR, según la estadística de la Conselleria de Salud, pero estos datos no son totales, no incluyen los test de autodiagnóstico que se realizan en casa.

Cofarme puso este jueves a disposición de las farmacias esas 1.400 unidades de test y su stock descendió rápidamente a poco más de un centenar a lo largo de la mañana. Este viernes espera recibir 2.500 test más y el lunes que viene otros tres mil.

La demanda es tal que las remesas se agotan en horas, muchas tiendas han colgado el letrero de que no tienen test y los clientes «llaman por teléfono todo el día» para ver si quedan pruebas de antígenos, relatan en la farmacia de Es Castell. La avalancha de peticiones se produjo sobre todo el pasado sábado, cuando entró en vigor el precio máximo de 2,94 euros para el test de autodiagnóstico de la covid-19. El mercado de los test rápidos está ahora tensionado como al principio de la pandemia lo estaba el de las mascarillas. Cofarme se abastece a través de la central de compras del Grupo Unnefar y la logística para abastecer a la isla es más compleja que en la península.

El enorme aumento de contagios de la sexta ola ha motivado que la demanda crezca y se sostenga en el tiempo. Pasado el ‘boom’ de la Navidad, la vuelta al colegio con la presencia de ómicron ha hecho que las familias quieran disponer de test en casa.

No solo este pico de demanda ha influido en el desabastecimiento de estos días. Algunas farmacias consultadas afirman que han vendido a pérdidas al regularse el precio de los test y eso hizo que la semana pasada se paralizaran los pedidos. «Aunque la gente piense lo contrario, la mayoría de farmacias han cargado lo mínimo sobre el precio de coste», apunta un farmacéutico.

Supermercados

La patronal de grandes superficies, Anged, que engloba a compañías como El Corte Inglés o Carrefour, solicitó poder vender test de antígenos, algo que ya sucede en otros países europeos, pero Sanidad ha limitado dicha venta a las farmacias. Por su parte, la asociación Asedas, que aúna a empresas como Dia y Mercadona, no se ha posicionado ni realizado ninguna petición al respecto. «Nos limitamos a cumplir la legislación de cada país donde están las empresas», informó este jueves. Este es el motivo por el que Mercadona, por ejemplo, sí vende test de antígenos en sus tiendas de Portugal, donde la normativa lo permite.

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