La farmacia Leonor Hernández de Sant Lluís, una de las dos de la Isla que realiza test | Manolo Barro

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Las farmacias menorquinas ven muy complicado sumarse al acuerdo con el IB-Salut para realizar test de covid-19. No es que no quieran colaborar, explican los farmacéuticos consultados por «Es Diari», sino que se trata de una cuestión técnica y de espacio, «no sirve cualquier rincón de la farmacia» para hacer estas pruebas, que además requieren material de protección especial para los profesionales y suponen un riesgo de contagio para ellos en unos momentos en los que, afirman, «también vamos justos».

El colectivo de farmacéuticos de Ciutadella ha ido más lejos y este lunes formuló una propuesta al Área de Salud de Menorca, y es que las autoridades sanitarias proporcionen unas instalaciones adecuadas en el municipio y las boticas, por turnos, realizarían las pruebas a los ciudadanos en ese espacio habilitado con dicho objetivo.

Hay que tener en cuenta que el IB-Salut no pagará a las farmacias por realizar las pruebas; tampoco lo hará el ciudadano, que solo abonará el precio del test, limitado a 2,94 euros. Sin embargo, el despliegue de medios debe ser el mismo que en una unidad covid como las que ya funcionan junto a los centros de salud, con equipos de protección y sobre todo, un área adecuada para llevar a cabo las pruebas sin que eso perjudique la actividad diaria del establecimiento y al resto de la clientela. Los profesionales menorquines lo ven complicado, no todos tienen el espacio suficiente. La farmacia Pilar Barrau, que sí se ha adherido, tiene 30 metros cuadrados de oficina. «Vamos a ver cómo funciona, queremos dar ese servicio a la población, pero si se desborda por ser la única farmacia que la ofrece en Maó, si se generan problemas, veremos qué hacemos», afirmaba su titular.

En Sant Lluís, la titular de la farmacia Leonor Hernández afirmó que disponen de una espacio de atención farmacéutica que utilizarán para hacer los test y que darán horas, en los momentos más convenientes, para realizarlos, de modo que no se interfiera con el resto de clientela.

Protocolos

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El listado de farmacias que colaborarán con Salud para efectuar pruebas de covid-19 no es definitivo. Este lunes a primera hora de la tarde todavía se realizaba una sesión a través de internet con la que el Colegio de Farmacéuticos de las Illes Balears (COFIB) quiso explicar a sus asociados las condiciones para adherirse y ofrecer formación para poner en marcha la iniciativa. Algunas farmacias menorquinas se apuntaron al conocer que podrían ofrecer este servicio a la población, pero este lunes reconocían que una vez sabidos con detalle los protocolos para sumarse, algunas se echaron atrás. «Mi farmacia no puede cumplir ese protocolo, ni en plantilla, ni en las medidas ni en dimensiones del local», aseguraba el titular de una botica del centro de Maó.

Otro farmacéutico del mismo municipio compartía la misma opinión. «No tengo unas instalaciones como para no poner en riesgo al personal y a la clientela, y no veo bien montar una especie de carpa en la calle», explicaba, «no lo vemos claro y por eso no nos adherimos».

El espacio «es algo trascendental, la mayoría tiene ese problema y no se suma por eso, no es una cuestión comercial, sí que apoyamos la iniciativa pero no se puede», apuntó el titular de la farmacia de Es Migjorn Gran. La propuesta realizada en Ciutadella podría ser la solución, también en la zona de Llevant. La pelota ahora está en el tejado del Área de Salut.

«Las farmacias estamos completamente de acuerdo en colaborar en el ámbito sanitario y queremos que nos tengan en cuenta, pero hay que recordar que es una enfermedad infecciosa, y que entre un paciente que puede ser positivo sin tener una distribución adecuada nos parece un riesgo», manifestó este lunes la vicepresidenta-vocal del Colegio de Farmacéuticos en Menorca, Dolors Castany, quien insistió en que la mayoría no cumplen los protocolos por razones de falta de espacio.