La zona de embarque del aeropuerto, repleta de gente esperando su vuelo

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No está siendo una temporada fácil ni para los pasajeros ni para los trabajadores de las aerolíneas que tienen que dar la cara ante los clientes. Los retrasos y cancelaciones proliferan día sí y día también en el Aeropuerto de Menorca, donde este martes no fue una excepción. Al menos 40 vuelos habían sufrido retrasos al cierre de esta edición y una frecuencia de Vueling con Barcelona se cayó de la programación, con la cancelación tanto del trayecto de llegada a la Isla como el de salida con destino a la capital catalana.

Los ejemplos de grandes retrasos son variados, pero –más allá de los pasajeros que tuvieron que ser reubicados para viajar a Barcelona– la peor parte se la llevaron los viajeros de la conexión con París de la compañía Transavia. El vuelo aterrizó en Menorca con 3 horas y 50 minutos de retraso, el mismo que lógicamente acumuló el vuelo de salida. Los retrasos de más de una hora ya se han hecho habituales. Superando esa demora llegaron (y partieron) vuelos procedentes de Murcia, Nantes, Palma, Barcelona, Madrid, Bristol y Colonia.

Acercándose a las dos horas de retraso se pueden contar vuelos de conexión con Mánchester, y Roma. Si se reduce el tiempo de demora a partir de media hora, los retrasos afectaron al menos 40 vuelos entre despegues y aterrizajes. El relato de pasajeros enfadados por las cancelaciones, como la que el lunes afectó a un vuelo de Volotea a Zaragoza, se suceden. La alternativa ofrecida fue viajar a Barcelona y alojarse en un hotel en el que no había plazas para todos los pasajeros.