El agua que rebosa de la ducha de la Platja Gran de Ciutadella forma un riachuelo hasta llegar al mar. | Ramón Silvela

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En un verano en que el consumo de agua potable en Menoerca se está mirando con lupa, llama la atención el poco control existente sobre el uso que se hace de las duchas instaladas en las playas urbanas. Es el caso, por ejemplo, de la Platja Gran de Ciutadella, donde un lector aporta esta imagen donde se ve cómo el agua que rebosa del lavapiés forma un arroyo hasta llegar al mar.

No es la primera vez que se pone la lupa sobre el gasto de agua que representan estas instalaciones y si son o no prescindibles. Días atrás, el Ayuntamiento de Sant Lluís anunciaba el cierre de una de las tres duchas para pies de la playa de Punta Prima para propiciar el ahorro de agua, si bien ha dejado abiertos los dos que se hallan en los extremos del arenal, que son los más usados por los residentes.