Tres madres ucranianas con sus hijos, llegadas a la Isla el pasado mes de marzo, en la Plaza de la Catedral, de Ciutadella | Josep Bagur Gomila

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El Consell mantiene registradas a un total de 106 personas ucranianas que han ido llegando a la Isla en el último semestre desde que se iniciara la invasión rusa en su país el pasado 24 de febrero.

La cifra total de refugiados que reciben el apoyo institucional desde varios frentes se ha visto reducida en 23 personas durante el último mes y medio, según ha informado el ente insular. Muchas de ellas han decidido regresar a su patria y otras, una vez adaptadas a la vida española, han optado por desplazarse a otra ciudad donde tienen vínculos familiares, la posibilidad de un trabajo que se amolde más a sus preferencias o cualquier otro tipo de contacto.

El pico máximo de personas ucranianas que han estado bajo el amparo del Consell fue de 123 a finales del pasado mes de junio. Desde entonces ha comenzado el regreso a su país o la marcha a otro lugar.

Los 106 que permanecen en Menorca, entre ellos 35 menores de edad, se distribuyen mayoritariamente en familias de acogida. Un total de 48 de ellos están viviendo con 12 núcleos familiares de distintas localidades de la Isla.

Otras nueve personas ucranianas permanecen en el albergue juvenil de Sa Vinyeta, en el espacio reservado por el Consell para casos de urgencia, como pueden ser nuevos refugiados o migrantes que lleguen en patera desde las costas africanas.

En cuanto al resto, 30 personas han conseguido buscar alojamiento por su cuenta, o les ha sido cedido por propietarios que tenían disponibilidad para hacerlo. El grupo restante -19 personas desplazadas- forman la cifra que fluctúa en el dispositivo de acogida que ha cedido el Ayuntamiento de Maó, un inmueble en la calle s’Arraval, en el que actualmente residen ocho ucranianos, ha explicado la directora insular de Bienestar Social, Pilar Carrasco. Por él pasan puntualmente los que dejan de estar en familias de acogida por algún motivo, o han perdido el trabajo y carecen de ingresos para costearse el alojamiento por sí mismos.

Estas personas reciben las ayudas estatales destinadas a los refugiados, y tienen acceso a los servicios que presta Creu Roja, que también se encarga de la manutención de los que están en Sa Vinyeta.

A medio plazo el Consell pretende que vayan quedando libres, especialmente, las plazas del albergue juvenil de Ciutadella para que recupere por completo su función original, señalan la directora insular.