Los turistas que aún circulan por la Isla no tienen problemas para encontrar taxi. | Josep Bagur Gomila

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Un largo trecho separa al Consell y a los propios taxistas en relación al balance del servicio público prestado durante la temporada turística que finaliza. La institución insular recoge las quejas de las patronales hoteleras, restauración y otros sectores para considerar que ha sido deficiente otro año más a pesar de que se han incorporado 80 vehículos con licencias temporales, sumados a los 104 fijos, además de otros 6 VTC. Los taxistas la dan por buena y observan con mucho escepticismo los cambios que propone el nuevo departamento de Movilidad del Consell.

Dos medidas están ya sobre la mesa para ser aplicadas la próxima campaña, a instancias de la nueva consellera, Montse Morlà, quien también propuso la conveniencia, a largo plazo, de insularizar el servicio del taxi. Los ayuntamientos recibieron el pasado día 2 el oficio relativo a la modificación del régimen especial de recogidas para que los sometan al pleno. Se trata de que los taxis temporales, que trabajan cuatro meses, de junio a septiembre, puedan cargar pasajeros en toda la Isla y no solo en su municipio, como hasta ahora. La modificación debe aprobarla cada ayuntamiento y posteriormente el pleno del Consell.

La otra medida de choque es la decisión de conceder 35 licencias para vehículos de turismo con conductor (VTC), es decir, 14 más de las que ya intentó poner en carretera la anterior consellera, Francesca Gomis, pero que impugnó la propia asociación de taxistas alegando que el Consell carecía de reglamento propio para este tipo de vehículos. «El reglamento lo tendremos y con estos 35 VTC más la operatividad de los 80 taxis temporales para cargar pasajeros en cualquier lugar en el que dejen a otros creo que el servicio quedará mucho mejor cubierto y evitaremos lo que ha pasado este año», señala la consellera. No hay ningún planteamiento para ampliar las licencias estivales que han utilizado todos los municipios este verano, salvo Es Castell y Es Migjorn.

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Morlà: «Hay que mirar por el cliente»

Morlà entiende el rechazo entre los profesionales del sector, «porque es su negocio, viven de él, pero se trata de un servicio público y hay que mirar por el cliente que está disconforme y lo ve mal». La consellera tiene previsto reunirse con varios taxistas que le han pedido cita la próxima semana, y después con los representantes de la asociación, «los escucharé a todos pero el servicio tiene que mejorar y estas son las medidas para ponerlas en práctica en 2023».

Los taxistas denuncian que es el servicio público de transporte el que es susceptible de mejora, no solo el taxi. Se refieren a la falta de autobuses y frecuencias. «Lo entendemos -señala Morlá- y se hará con la nueva licitación que recoge la ampliación de vehículos y de horarios». Del mismo modo el Consell ya trabaja en la reposición completa del Jaleo Bus que también supondrá una descarga en la demanda del taxi durante las fiestas cuando esta colapsa el servicio en la madrugada de los sábados.

Policías para vigilar el funcionamiento del taxi

La otra propuesta a los ayuntamientos es que utilicen a policías locales de segunda actividad para vigilar el cumplimiento del servicio público. A la consellera le consta que ha habido taxis temporales con licencia guardados en el garaje algunos días, bien porque el titular no ha querido pagar a otro conductor o para asegurar más trabajo. «Son situaciones que se han de vigilar, como la atención a los pasajeros independientemente de si van lejos o cerca».