Una pareja frente al Moll de Llevant de Maó, donde se encuentran los 165 amarres que Trapsayates debe desalojar. | MANOLO BARRO

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La Autoridad Portuaria de Balears ha emitido un ultimátum a la empresa Trapsayates para que desaloje los amarres del Moll de Llevant de Maó: este jueves día 10 de noviembre, a las 10 horas, deben entregarse las llaves de los pantalanes junto a todos los bienes e instalaciones que son objeto de la concesión.

Pese a tener este permiso revocado oficialmente desde diciembre de 2017, la empresa ha seguido explotando todo este tiempo los muelles más codiciados del puerto de Maó gracias a la presentación de recursos y apelaciones que han retrasado el desahucio.

El enésimo requerimiento conocido hoy, que debería ser ya el último, llega después de que el pasado 26 de octubre la empresa Trapsayates presentara un escrito que frustró el desalojo anunciado para ese día. La Autoridad Portuaria optó por remitir ese documento a la Abogacía del Estado para su análisis. Dos semanas después, el ente público ha decidido desestimarlo y seguir adelante con sus planes.

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El Club Marítimo sigue a la espera

El Club Marítimo de Mahón es el adjudicatario de estos amarres desde que el pasado 29 de junio el Consejo de Administración de Puertos aprobó el acuerdo de concesión. Sin embargo, no ha podido tomar posesión ni explotarlos desde entonces, lo que ha ocasionado una severa pérdida de ingresos para la entidad durante la temporada estival.

Desde el 1 de junio de este año la entidad mahonesa no cuenta con la gestión de ningún amarre en el puerto y su única fuente de ingresos, más allá de su actividad social y deportiva o la explotación de su sede social, es la gasolinera. Hace 14 años que la entidad perdió la gestión de los amarres siuados frente a sus instalaciones.

La concesión de estos 165 atraques es para dos años prorrogables a tres. La tasa de ocupación inicial era de 160.862 euros anuales, que el Club elevó en 44.438 euros y el 4 % de la tasa de actividad.