La alcadesa de Es Migjorn Gran, en su despacho del Ayuntamiento | Katerina Pu

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Hasta hace cuatro años, Antònia Camps Florit (1967) era la cajera del supermercado de Sa Plaça de Es Migjorn Gran. La esposa del concejal Ramon Verdú. Pero hoy ya nadie le discute su condición de alcaldesa. Las elecciones, que en 2019 ganó por apenas 5 votos de margen, han refrendado su gestión. Ya dobla en ediles al grupo del PSOE en la oposición.

—Doy las gracias a mis vecinos. La confianza que me han dado reconoce el gran trabajo de estos cuatro años. Nuestra gestión no está sustentada en palabras, sino en hechos.

¿Mayoría más amplia, mayor responsabilidad?

—Más tranquilidad, porque tendremos un concejal más y así podremos repartirnos mejor las cargas de trabajo.

¿Espera que, con este resultado tan claro, ya se ponga fin a la tensión que estos últimos mandatos ha caracterizado la política municipal?

—Yo creo que, en cierto modo, hemos conseguido quitar la crispación. Estos cuatro años Es Migjorn ha estado más tranquilo. Aunque la oposición, en lugar de votar para el pueblo, nos ha puesto pegas. Lo hemos visto con la polémica sobre el geriátrico. Pero peor para ellos. Si no cambian, será difícil que el pueblo vuelva a confiarles la gestión del Consistorio. Durante mucho tiempo, el PSOE se ha limitado a crispar y a provocar la pelea entre familias. En cambio, yo ayudo a todos por igual, tanto si me han votado como si no.

Usted era cajera y ahora es alcaldesa. ¿Queda claro que no es imprescindible tener estudios?

—No en mi caso. No hace falta tener una carrera universitaria, sino muchas ganas de trabajar por el pueblo y, por supuesto, mucha dedicación.

Cuenta con su marido, Ramon Verdú, y con Antoni Borràs, un hombre con gran experiencia en la corporación.

—Sí, Ramon llevará Urbanismo y Antoni, Medio Ambiente. Pero también cuento con Tamara Rotger para llevar Fiestas, Paloma Carrasco en Educación, Marga Coll en Servicios Sociales y yo, que me reservo Policía, Brigada… Formamos un gran equipo. Ramón lleva 16 años en política y, como concejal, es un 10.

¿Cuáles son sus prioridades?

—La primera es construir una escuela de música, pero también reformar el club de jubilados y crear un carril bici que se iniciará junto al cementerio, cruzará el pueblo por un túnel bajo la carretera y enlazará con Sant Tomàs. Contamos con una de las urbanizaciones más bonitas de Menorca. Y más que lo será cuando afrontemos la reforma de la avenida principal. Ya tengo atada una parte de la financiación necesaria, cerca de 1.400.000 euros. Pero hay más: acondicionaremos el varadero y pondremos duchas de agua salada en la playa que funcionarán con placas solares. Así contribuiremos a reducir el consumo de agua potable.

Disponer del primer geriátrico propio y de la primera promoción de pisos del Ibavi será todo un hito para el pueblo.

—Así es. El geriátrico ya ha salido a licitación con el objetivo de que en octubre pongamos la primera piedra y a mediados de 2025 ya esté listo para inaugurar. Es muy necesario, puesto que tenemos al menos 12 personas dispersas por otros centros de la Isla, con lo que ello supone para sus familias, que necesitan una hora para irlos a visitar a Ciutadella o Maó. En cambio, aquí tendrán a sus familiares cerca y los residentes podran salir y contactar con la gente del pueblo, sin que les resulte extraño hacerlo. Les dará más tranquilidad y alegría.

¿Cuándo podrán entrar a vivir las primeras familias en la promoción de pisos protegidos?

—Pues muy pronto. De hecho, está previsto que inauguremos el edificio a finales de julio. Y me siento orgullosa de ello, pues compramos el solar, lo pusimos a disposición del Ibavi y ya tenemos los pisos casi terminados. Ocurre lo mismo que con el nuevo Ayuntamiento. Todos los partidos, en sucesivos mandatos, lo prometieron, pero solo nosotros hemos sido capaces de llevarlo a cabo, y además asumiendo nosotros mismos la inversión desde el Consistorio. Tanto yo como el concejal de Urbanismo hemos visitado las obras cada día de los diez meses que han durado. Hemos estado encima en todo momento.

¿Espera más facilidades de otras administraciones, ahora que todas serán de su mismo color político?

—Pues la verdad, si en los últimos cuatro años hemos sido capaces de invertir en el municipio doce millones de euros, con todo a favor deberíamos llegar a los 24. Es de agradecer que personas como la consellera Fina Santiago, de Més per Mallorca, hayan ayudado mucho al Ayuntamiento a impulsar el geriátrico. Como también lo hizo la diputada Asunción Pons, al lograr que todos los grupos del Parlament votaran a favor de la obra en la Comisión de Asuntos Sociales. !Un geriátrico en Es Migjorn! Como dijo Santiago en la presentación del proyecto, tener una alcaldesa tan persistente ayuda. La llamaba a las ocho de la mañana para garantizarme un hueco en su agenda y he hecho varios viajes a Palma para hacerlo posible. Y eso, con la pandemia de por medio.

Cuando termine este mandato, llevará 8 años en la alcaldía. ¿Serán los últimos o, como su marido, tiene intención de seguir en política?

—Si las cosas van bien, puede que repita, sí. Para mi supone un gran orgullo ser alcaldesa. No importa lo que cobras, sino las ganas que tienes de materializar mejoras para tu pueblo.