Las estaciones de la ITV en Maó y Ciutadella acumulan dos meses y nueve días en huelga indefinida | Gemma Andreu

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El pasado 23 de julio se cumplieron dos meses desde que la mayoría de los trabajadores de las estaciones de la Inspección Técnica de Vehículos en Menorca iniciaron una huelga indefinida en contra de la empresa concesionaria del Consell, Rheiland Certio SL por no haber cumplido los compromisos pactados para mejorar su situación laboral.

La acumulación de vehículos con la revisión pendiente en las dos plantas de Maó y Ciutadella va en aumento a diario porque el personal se ha reducido todavía más desde mediados de julio, aproximadamente. En total fueron 18 de los 22 trabajadores los que secundaron la huelga en su inicio pero uno de ellos ha pedido la excedencia y otros dos han dejado el trabajo al encontrar otras alternativas laborales. Ya no se trata de cumplir los servicios mínimos impuestos por el Consell, como institución responsable, sino que no hay suficiente personal para ejecutarlos debido a estas bajas que se suman a las de los operarios que están en vacaciones. En la planta de Maó solo trabajan actualmente un inspector y un técnico, además de las administrativas, mientras que en Ciutadella son tres los trabajadores que hacen las inspecciones, informaron este lunes desde el comité de empresa.

Los técnicos disponibles deben atender a los vehículos prioritarios (ambulancias, bomberos, policía, sanitarios) y de transporte de mercancías, obras, servicios y construcciones. Los servicios mínimos también contemplan que sean revisados los vehículos a los que les haya caducado la ITV o les venza durante la huelga, pero en este caso, debido a la reducción de personal, más de la mitad de los que tienen cita se quedan sin poder pasarla en el día asignado. Los conductores que acuden son informados de la huelga y obtienen una nueva cita con larga demora.

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La situación se ha enquistado desde aquel 23 de mayo y a día de hoy alcanza límites que provocan la lógica indignación de los usuarios. «No hay derecho que hayan pasado más de dos meses y esto esté cada vez peor», señala uno de ellos, tras no conseguir una cita disponible en la web, ni vía telefónica hasta el 22 de marzo del próximo año, es decir, dentro de ocho meses.

Este martes al mediodía está prevista una reunión que se antoja clave para desencallar el conflicto prolongado en el tiempo sin que hasta ahora ni la empresa ni el Consell, titular de las plantas, hayan tomado la iniciativa para dar con una solución, entre otras razones, debido al cambio de gobierno en la institución insular. La empresa se mostró dispuesta a negociar si los empleados aceptaban recuperar la gratificación voluntaria que les había sido retirada tiempo atrás, pero a cambio de que desconvocaran el paro, a lo que se negaron una semana después del inicio del conflicto.

Desde el inicio del paro indefinido se calcula que más de 3.600 vehículos siguen sin pasar la revisión por falta de personal, 2.300 en Maó y unos 1.300 en Ciutadella. De ahí que la reunión de este martes sea trascendental después de que el nuevo conseller, Juan Manuel Delgado, se haya entrevistado por separado con los trabajadores y con la empresa para conocer sus respectivas posiciones. «La situación es límite», admitía Delgado antes de mantener estas reuniones. «Nosotros asumimos la responsabilidad pero hay que hallar una solución y nosotros somos los árbitros», indicaba entonces. Altos cargos de Rheiland Certio se desplazan este martes por la mañana a la Isla para asistir a este encuentro.

El apunte

Las administrativas sufren las protestas constantes de los usuarios

El personal administrativo de la estación de la ITV de Maó ha trasladado al conseller Juan Manuel Delgado la preocupación por la situación que genera la huelga entre los usuarios. Este personal, que no secunda la huelga indefinida, está en primera línea y por tanto es el encargado de informar a los usuarios con la cita asignada que se quedan sin pasar la revisión debido al paro.

Cuando fijan la nueva cita para varios meses más tarde, las administrativas sufren las protestas de las personas indignadas hasta el punto que llegan a temer por reacciones que pueden resultar agresivas. Por ello trasladaron al conseller la conveniencia de contar con la necesaria seguridad en su trabajo.