La central térmica del puerto de Maó empezó a usar los tres viejos motores diésel en julio. | Gemma Andreu

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Los viejos motores diésel de la central eléctrica de Maó vuelven a estar en marcha. Nueve meses después de que se dejasen de utilizar por haber superado el límite de uso anual impuesto por el Govern en la Autorización Ambiental Integrada, los grupos más contaminantes de la térmica de Endesa en el puerto volvieron a arrancarse en julio para ayudar a cubrir el importante repunte de la demanda eléctrica registrado en la Isla en el primer mes de la temporada alta.

El mes pasado los tres motores más antiguos de la central, que se instalaron en el año 1991 y cumplieron con su vida útil en 2016, generaron 19.542,5 MWh (megavatios hora), lo que representa el 37,4 por ciento del total de la producción de la central térmica en julio. Para hacerse una idea del peso de estos tres motores en el mix insular de producción eléctrica hay que tener en cuenta que prácticamente triplicaron la importación energética a través del enlace submarino con Mallorca.

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La reanudación del uso de los motores supone un paso atrás en la reducción de emisiones contaminantes en la central. No en vano hay que recordar que, aunque desde julio del año pasado se erradicó el uso de fueloil en la térmica del puerto y los motores pasaron a alimentarse de gasoil, en esos tres grupos –a diferencia de las cinco turbinas de gas–, no está instalado el sistema de reducción de contaminantes por refrigeración inaugurado en enero del año 2020, en cumplimiento de la directiva europea de reducción de emisiones.

Más horas

Paradójicamente, ese cambio de combustible permite a la central térmica –en rigor a Red Eléctrica, que es quien ordena las prioridades de producción como operador del sistema–, utilizar durante más tiempo los motores más nocivos. Cuando el Govern anunció que iba a limitar el uso de estos grupos de generación a 500 horas anuales cada uno, Endesa encontró una motivación justificada para reclamar el cambio de carburante, que permite ampliar esa limitación de uso hasta las 1.500 horas anuales por máquina. Hasta julio no se había gastado ni una hora de ese tope de uso.

El apunte

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Menorca registró el mes pasado una demanda eléctrica de 60.960 megavatios hora (MWh), el segundo mayor valor histórico en un mes de julio, solo superado por el del año 2019 y ligeramente superior al de julio del año pasado. Se estima que la cifra de demanda eléctrica podría haber marcado el récord si no fuera por el aumento de la implantación de instalaciones de autoconsumo que se ha vivido en los últimos años. A la espera de que se pongan en marcha los grandes parques fotovoltaicos, la aportación de la generación renovables en la cobertura de esa demanda ha sido mínima, no ha llegado al 1,8 por ciento. A través del enlace submarino con Mallorca se ha podido satisfacer un 12,5 por ciento del consumo y la central del puerto de Maó se ha encargado de generar el 85,7 por ciento restante.