Un oficial menorquín. Manel Triay lidera a este grupo de militares en condición de teniente con tan solo 24 años | Gemma Andreu

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Una sección del Batallón Filipinas, perteneciente al Regimiento de Infantería Palma 47 de Mallorca, llegó el pasado lunes a Menorca para desarrollar unos ejercicios de liderazgo enmarcados en la campaña estival Plan de Vigilancia Balear 2023.

El grupo, formado por veintisiete militares, se ha desplazado hasta la base de Sant Isidre con un total de ocho vehículos: seis Aníbales ligeros y dos camiones.

«El proyecto de acciones del Regimiento de Infantería de Palma 47 se lleva a cabo tanto en Eivissa como en Menorca», explica el teniente Manel Triay. Lo que se pretende con esta tarea es, principalmente, «normalizar» la presencia de personal militar en zonas donde no suelen ser habituales «este tipo de uniformes». «La gente civil puede saber que nosotros estamos aquí, que nos podemos desplazar... Somos unos ciudadanos más», aclara.

Además,  también se encargan de «informar, alertar y prevenir» sobre posibles focos de incendio.

Por otro lado, adquieren conocimiento geográfico de Menorca, muy útil debido a la «constante renovación» de las unidades militares. «Si el personal se va a otra unidad, este conocimiento que había, se pierde. Interesa venir aquí, conocer la geografía de la Isla y la movilidad terrestre y vehicular de la que disponemos aquí», especifica.

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Momento de las actividades de recordatorio de sanidad táctica | Gemma Andreu

Juventud del oficial

Con tan solo 24 años, Manel Triay ya ocupa el cargo de teniente en el Ejército de Tierra. No obstante, se inició en la Armada.

Y es que el natural de Es Castell tuvo su primer contacto con el ámbito militar en una visita al buque escuela Juan Sebastián Elcano coincidiendo con su llegada al puerto de Maó. Por aquel entonces, todavía cursaba 4º de ESO en el instituto Joan Ramis i Ramis. Sin embargo, fue tal su fascinación que empezó a recabar información para conocer cuáles eran los pasos a dar para incorporarse a la disciplina militar.

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«Tenía que cursar un bachillerato científico, superar una nota de corte que hoy en día está en 12 sobre 14… Con estos datos me empecé a dar cuenta de que me tenía que esforzar, que debía tener unos hábitos estrictos de estudio», detalla Triay.

Sumado a ello, también debía superar unas pruebas físicas, una prueba de nivel de inglés y un reconocimiento médico.

Un grupo de los militares junto a los vehículos en sus maniobras

El grupo de militares junto a sus vehículos en Sant Isidre | Gemma Andreu

Una vez reunidos todos estos requisitos, entró en la bolsa y empezó a fijar sus miras. «Puedes tirar hacia la Armada, el Ejército de Tierra, el Ejército del Aire o la Guarda Civil. En mi caso, aún no lo tenía muy claro, porque hice un primer año en la Armada, pero después me cambié de cuerpo y acabé en el Ejército de Tierra», relata el teniente.

Al mando de casi una treintena de soldados, el teniente Triay ha sido el encargado de dirigir las maniobras ejecutadas durante esta semana en la Isla.

Tal y como cuenta él mismo, en una de sus jornadas habituales salen a hacer una patrulla a pie «de las ocho hasta las once y media», aproximadamente.

«Mientras este cometido lo está ejecutando un pelotón, los otros dos que tengo a mi cargo aprovechan para hacer recordatorio de recuperación de vehículos y de sanidad táctica. Es decir, cómo se efectúa un torniquete, cómo se pone un vendaje israelí, cómo utilizar las mantas térmicas… Todo este tipo de vicisitudes», narra.

Vuelta a Mallorca

Alojados durante esta semana en la base militar de Sant Isidre, el teniente Manel Triay agradece al jefe del acuartelamiento, el capitán David Celdran Andreu, el «perfecto cuidado» de las instalaciones.

Tras cinco días patrullando a motor y a pie por zonas como el sudeste insular o Favàritx, aprovechando el entorno natural que otorga el Camí de Cavalls, la sección regresa este viernes por la tarde a Mallorca. Con los depósitos llenos para cualquier posible imprevisto, se desplazarán hasta Ciutadella para subirse a un ferry que les llevará hasta Alcúdia.