Un grupo de visitantes en una de las excursiones guiadas al antiguo establecimiento sanitario del puerto de Maó | Archivo

TW
6

La organización de fiestas particulares, como la de cumpleaños que realizó la ex directora insular Marta Febrer, no está amparada por la licencia de actividad concedida por el Ayuntamiento de Maó, que tan solo permite la realización de congresos, seminarios y exposiciones, así como la visita guiada de grupos. Y cuando se han realizado conciertos, en el marco del festival de Jazz, el de Villajardín o la primera edición del Lazareto Fest ( que este verano ya se ha tenido que trasladar al castillo de Sant Felip), se requiere a los organizadores que tramiten una licencia mayor no permanente, como la que se exige también a los promotores para llevarlos a cabo en campos de fútbol u otros recintos deportivos.

El anterior gobierno del Consell sopesó la idea de modificar la ordenanza para que también se pudieran celebrar bodas en el Llatzeret, pero topó con la negativa del Consistorio y de los pequeños establecimientos hoteleros y de restauración, que podrían verse perjudicados por esta nueva competencia.

La ordenanza que regula la tasa por el servicio de visitas y el uso privativo del Llatzeret, aprobada el 20 de febrero de este año, tan solo exime del pago cuando se trata de actividades organizadas por el propio Consell. Las llevadas a cabo por ayuntamientos y entidades sin ánimo de lucro se benefician de una exención del 75 por ciento.