La actual alcaldesa Juana Mari Pons, junto a Carol Cerdà y Sandra Moll, la noche de este jueves en pleno | Josep Bagur Gomila

TW
38

La anunciada moción de censura en Ciutadella pende de un hilo. Los contactos entre los grupos de izquierda en el Ayuntamiento han proseguido con la intención de cerrar el acuerdo que se había empezado a plantear a principio de año, pero han topado con las divergencias internas en el PSOE sobre la oportunidad del cambio y las circunstancias personales sobrevenidas de la número uno llamada a ostentar la alcaldía.

Carol Cerdà y otro de los concejales del grupo socialista, el empresario Pedro Capó, no ven suficiente motivo para desbancar ahora al PP del gobierno municipal y no son partidarios de promover la moción de censura.

La misma Cerdà había expresado en todo momento su deseo de convertirse en alcaldesa, incluso cuando accedió a compartirla durante el mandato con la líder del PSM, Maria Jesús Bagur, «pero no de este modo». Una corriente de opinión que comparten su compañero Pedro Capó y otros cargos de la estructura del partido.

Pero también pesa la nueva situación personal de Cerdà, diferente a la de meses atrás, y que puede abocarla a la renuncia. Eso empujaría a la número dos y secretaria general del PSOE-Ciutadella, Sandra Moll, a relevarla como eventual futura alcaldesa.

Sandra Moll, junto con Llorenç Ferrer y, en menor medida, Regina Muntaner son los tres concejales que más motivos ven para la moción de censura que, si de ellos dependiera, ya habrían impulsado. Así esperaban que lo hicieran también destacados responsables orgánicos del partido socialista, en Ciutadella y a nivel insular, a quienes decepcionó que no se aprovechara la filtración de los contactos a principios de este mes para asestar el golpe y promover ya el recambio en Dalt la Sala.

Noticias relacionadas

No obstante, con el debate ya bien vivo -y discrepante- entre la militancia, se respeta la independencia del grupo municipal y solo se intervendrá cuando se tenga una propuesta bien definida. Aunque la decisión finalmente fuera desechar la moción de censura, tal como se había planteado hasta ahora y debía consumarse en apenas unos meses.

No perder piezas por el camino

Con independencia de cómo termine el proceso, en el PSOE preocupa que puedan perderse activos importantes por el camino, precisamente cuando su candidatura en las elecciones había sido una de las más renovadas y con más destacadas incorporaciones del municipio. Los siguientes números de la lista socialista, en caso de que hubiera renuncias, los ocupan Bernat Casasnovas y la periodista Esther Mascaró.

Aún así, la moción de censura sigue estando sobre la mesa de los tres grupos de izquierda y es un motivo de debate recurrente en los encuentros continuados que mantienen -el último, esta misma semana- y que aprovechan para presentar mociones conjuntas al pleno.

Enfrente, el PSM espera, más decidido que su antiguo socio de gobierno a dar el paso. Convencido de que «es totalmente lícito que los partidos que conjuntamente ostentamos una mayoría la queramos hacer valer».

Hace diez días, la formación nacionalista ya difundió un comunicado en solitario, al margen de PSOE y Ciutadella Endavant, para remarcar que, «aún cuando el PP no ha tenido hasta ahora grandes aciertos ni grandes errores», existe la «necesidad de retornar a la normalidad institucional y respetar la voluntad expresada en las elecciones», que dio la mayoría al bloque de izquierdas. «El PP no puede aprobar nada en pleno sin el apoyo de la oposición», concluye.

Así volvieron a demostrarlo anoche los once concejales del PSOE, PSM y Ciutadella Endavant. El auténtico gobierno en la sombra.