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Un gran ajetreo se observaba en los muelles de nuestro puerto. Los Talleres Parpal arreglando máquinas y calderas de aquellas embarcaciones de tanta utilidad sirviendo para la limpieza del fondo marino. Lo mismo ocurría en la Estación Naval, limpiando fondos de las derrocadoras. Se esperaba y por fin amarró el remolcador francés "Donau", atracando junto al vapor "Levante" de tan triste recuerdo. Radio calle hizo correr la voz, a la derrocadora "Cíclope", se la llevaría el "Donau", procedente de Alicante, donde por lo visto también ejecutaban algunos trabajos. El primero de octubre de 1934, salió del puerto rumbo a Port de Bouc. Desde los mismos muelles y las mirandas, se observaba con tristeza, en ellas también se iban con gran disgusto de los mahoneses y algunos llegados de los pueblos del interior, sus esperanzas de poder ganar un sueldo, la crisis que se experimentaba, era tan extrema que todos habían puesto sus miras en la voladura de la Isla de las Ratas. D'un tir hagueren mort molts pardals. Eliminar el estorbo que suponía el islote, y el trabajo que ello significaba, ignorándose cuando se realizaría
El remolcador "Donau", procedente de Port Bouc atracó junto a la draga "Sabou", ésta entró en el dique donde debían limpiarle fondos. Al cabo de unos días el "Donau" salió para Argel llevándose gánguiles, los números 79 y 80, parte del tren del dragado y, según algunos que todo lo sabían, en calidad de invitados un reducido número de mahoneses aprovechaban para salir de la Isla en busca de trabajo.

Por fin salió del dique la draga "Sebou", que limpió fondos haciendo lo propio los remolcadores "Toka", y "Donau". Llegaba a Argel, a la vez que el "Provence", y sería limpiado a fondo, bona falta li feia.

Tras haber efectuado un recorrido general el remolcador "Toka" perteneciente al tren de dragado saldría fora port para efectuar pruebas en la maquinaria.

Las noticias continuaban, comentándose que la draga "Sebou" saldría para Francia, concretamente a La Pallice, remolcada por el vapor "Donau", ya era el 22 de octubre, temiéndose los primeros temporales del Mediterráneo. A los tres días la "Provence" salió del dique y aquella misma tarde se le vio desfilar frente a la isla del Rey a remolque del "Ostzee", y más tarde lo hacía el "Toka" llevándose el pontón "Mahoma" hacia el Port Bouc y la motora "Poesik" a remolque.

A la mañana siguiente cuando nuestra rada se encontraba vacía trascurridos once meses de ajetreo de entradas y salidas de unos y otros, fondeó el remolcador francés "Gyspert" que se llevaría parte del material del dragado. Continuaba el disgusto general, los zapateros de manos cruzadas, los trabajadores de casa Codina en huelga, otro tanto en la Base Naval, y que en semanas venideras intentaré ir explicando cada uno de estos pormenores, que a fin de cuentas no eran pormenores, sino todo lo contrario disguts grossos. Añadiendo la repercusión que habían provocado los desengaños amorosos por parte de los trabajadores de las dragas, las mahonesas no escalivaven, ya era hora de que espabilaran, no debían fiarse ni de los marineros, ni de los soldados… y ahora para colmo los de la draga.

Faltaban dos meses para la Navidad, cuando llegó el guardacostas "Tetuán", amarrando en el muelle de la Base, una enorme barcaza que llevó a remolque.

A los seis días, salía para Bugía el remolcador "Gysbert" llevándose los gánguiles pertenecientes al tren de dragado y el resto de material, llevándose a remolque el vaporcito "Betsie". Ahora sí, que nada quedaba.

El vapor "Levante", amarrado en el muelle que casualmente llevaba su mismo nombre, quitó amarras trasladándose al Cós Nou, lo hizo remolcado del "Rienci". Tal como dije en semanas anteriores, el mismo sirvió de oficinas a la compañía. Llegándole la hora de ser desguazado, tras haber sido adquirido por el industrial Conrado Arguimbau.

Una nota de prensa, hacía saber al público y amigos del ingeniero señor Zaayer, encargado de los trabajos de la draga, lo disculparan por la falta de tiempo de que disponía para poderse despedir de cuantos amigos había hecho en nuestra ciudad.
Añadir que al llegar el "Rienzi", fue al mando del capitán de la marina mercante señor Xavier Guamirú, pocas horas después partió rumbo a Argel, llevándose a remolque la grúa "Goulet". Pero no fue así, salió un temporal de valga'm Déu, teniendo que quedar aplazado, para el siguiente.

Aquella misma tamborinada atmosférica tuvo fuertes repercusiones en lo que aquí se conocía por Dalt Gibraltar. Las personas mayores recordarán aquel lugar, para los más jóvenes decirles que así se conocía al terreno de la actual gasolinera de la carretera de Ciudadela, si fa o no fa, la última rotonda de Mahón, o la primera según se vaya o se venga…

Varias noticias corrían de boca en boca. La embarcación pesquera "María" de don Gaspar Melsión, que la draga la había hundido, quedando destrozada, fue extraída y gracias a las buenas artes del maestro carpintero de ribera don Antonio Taltavull Vidal, le estaba repasando y restaurando la grave avería, lo que significaba que sus empleados muy pronto volverían a faenar.

Después del percance de quedar sin trabajo, los pescadores del "María", la puesta a punto de la embarcación fue motivo de jubilo, tanto que sé por bien seguro, que algunas de sus esposas vistieron el hábito del Carmelo de promesa. Para ellas y sus familias significaba un milagro. Regia la República, pero ello no era impedimento para vivir costumbres católicas tan arraigadas, incluso la mayoría de los llamados senyors adscritos al partido republicano las llevaban a la práctica.

Y tras haber escudriñado en la prensa, me agradará publicar varias noticias, entre ellas:
En agosto de aquel mismo año, se había expropiado el terreno de la carretera de san Clemente, en total 30.051 metros a los señores Juana Carreras Pons y don Guillermo de Olives Pons, para levantarse el nuevo hospital Militar. Algo que se llevo a cabo treinta años después.

El que si navegaba a todo lujo, era el "Mercedes", botado el 5 de mayo de 1934, con su propietario a bordo don Fernando Rubió y Tudurí, con sus hijos, sus padres y el apoderado señor Recaña, la tripulación la componían siete personas.

Guillermo Orfila, aventajado comercial en infinidad de materiales, ofrecía máquinas de segar y motores marinos, entre infinidad de artículos variados.

Se había trabajado mucho, por llevarse a cabo la inauguración de un nuevo bar en la cuesta de Hannover, deseosos de aprovechar el movimiento del personal de la draga, pero no fue posible hasta el 10 de noviembre de aquel mismo 1934. En que quedó inaugurado el Bar Restaurante Sevilla, con gran afluencia de público. El local reunía inmejorables condiciones siendo muy alabado por todos los que desfilaron por el nuevo café. El servicio de restaurante muy bien organizado y con gran variedad en el menú alcanzó también la aprobación de los parroquianos por el exquisito servicio y su precio económico. Desde las columnas de la prensa se felicitó a su dueño don Juan Barceló deseándole un éxito comparable con el esfuerzo realizado para dotar a Mahón de un restaurante comparable a los de cualquier capital de provincia.

A mediados de noviembre, Vicente Marí ya llevaba 24 buques desguazados, 16 pertenecieron a la compañía Trasmediterránea. El último en entrar fue el "Lulio", que llegó comandado por el patrón José Ranco Boso y de primer maquinista Antonio Sancho Preto, natural de Mahón tan pronto estuvo amarrado en Cala Figuera regresaron a su punto de destino.

Continuaban las inauguraciones, se acercaba diciembre y con él una gran novedad, la familia Guardia, propietaria de un renombrado café de los llamados pianolas había llevado la iniciativa de ofrecer al público un cabaret, local que sería conocido por el Trocadero. (Continuará).
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margarita.caules@gmail.com