Mohammad Harrak, en una imagen de una partida de airsoft.

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Mohammad Harrak estaba acelerando su formación militar con el objetivo de viajar en un breve plazo de tiempo a Siria e Irak, para combatir supuestamente junto al EI (Estado Islámico). Este fue uno de los motivos que disparó las alarmas de los servicios de inteligencia, que hacía meses que lo seguían de forma discreta, sin que él lo notara.

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El joven marroquí, vecino de Son Gotleu, pasó este miércoles su primera noche en los calabozos de la Policía Nacional, bajo fuertes medidas de seguridad. Harrak ha pasado a disoisciñon judicial este jueves a primera hora de la mañana. El detenido ha entrado al edificio judicial con el rostro descubierto a diferencia del día de la detención, cuando salió con la cabeza tapada, esposado y custodiado por dos policías con pasamontañas del edificio donde vive con su familia, en el palmesano barrio de Son Gotleu.

Expertos en la lucha antiterrorista procedieron a interrogarlo, en presencia de su abogado Pedro Casado. Mohammad, sin embargo, se negó a declarar y es previsible que sí lo haga este jueves por videoconferencia con la Audiencia Nacional desde los juzgados de Vía Alemania. En cualquier caso, ha trascendido que Harrak, pese a no declarar oficialmente, sostiene que es inocente y que se trata «de un gran malentendido».